19 de Enero
La noche anterior fue algo extraña, me desperté aturdida y con dolor de cabeza, solo recordaba los aplausos, el beso de Elia y Miguel y pocas cosas más... creo que olvidaba algo importante. Me estaba cepillando el pelo cuando me llegó un mensaje de Ainhoa al móvil:
''Águeda, mira el facebook, ¡corre!.'' Acto seguido me conecté y había sido etiquetada en una foto.
-¿¡PERO QUIÉN HA SIDO EL TONTO QUE HA SUBIDO ESTA FOTO!?- Habían subido una foto donde Aaron y yo nos besábamos, ¡eso era lo importante que se olvidaba! ¿Pero qué pasó entre nosotros dos exactamente? Tengo una laguna en mis recuerdos y no consigo recordar ese preciso momento; mejor que no piense más o llegaré tarde al instituto.
-Cielo, ¿qué tal anoche?
-¿¡Por qué lo dices papá!? No pasó nada especial, ni nadie besó a nadie ni nada...
-Águeda, ¿hay algo que no me has contado?
-¡Déjame! Me voy al instituto, te veo luego.
Creo que fui algo tonta con mi padre, en fin, me encaminé hacia el instituto a arreglar lo del ''beso'' con Aaron; aparcando la moto divisé a Elia hablando muy acaloradamente, casi gritándose, de repente, Elia fue hacia el jardín del instituto con lágrimas en los ojos. La perseguí para ver que le sucedía, al pasar junto a Miguel, me susurró: ''No sé qué he hecho, pero me odia.'' Busqué en todos los rincones del jardín hasta que la vi sentada en la rama de un árbol sollozando, sin dudarlo, me subí también al árbol (que faltó poco para que me cayera y me hiciera una carrera en las medias).
-¿Sabes que es muy incómodo estar aquí arriba?
-Me da lo mismo, los tíos son unos insensibles.-Pobre, no sabía que podía hacer, no soy del tipo de personas que saben consolar a otras personas, yo solo sé dar abrazos.
-Escucha, puede que te duela, pero recuerda que iba un poco borracho, y no tenía mucho control.
-¡Pues por eso es un idiota!- Dicho esto se me tiró encima a llorar como una niña pequeña, me da lástima pero va a sonar la campana del inicio de las clases y si llegamos tarde nos hacen copiar frases absurdas, insulsas, que lo único que hacen es que luego te duela a horrores las muñecas.
-Anda, sécate las lágrimas y vallamos a clase, ¿vale? Valla, se te ha corrido la máscara de pestañas, toma un pañuelo.
-Gra-gracias.- Bajamos de aquel árbol inmenso y nos dirigimos a clase de lengua, la cual se me hacía eterna no por culpa del profesor sino por la materia, la odio.
-Buenos días alumnos, señoritas Suárez y Rodfield, llegan tarde, tomen asiento y presten atención.- AL parecer el profesor se nos adelantó varios minutos, tomé asiento y Aaron se mostró tenso, ni siquiera saludó.
-Hola Águeda, buenos días, ¿qué tal el fin de semana?- Dije sarcástica.
-Ja, ja, ja, hoy te has levantado bromista ¿no? Bueno calla y atiende a la clase que luego no te enteras de nada.
-Bueno, cálmate, que no te he dicho nada.
-Sí, puede que ese sea el problema; que nunca digas nada o lo hagas todo de broma.
-¿Se puede saber qué narices te pasa hoy?
-Señorito Benamor, señorita Suárez, ¿querrían compartir algo con el resto de la clase?
-No.
-Un poco de sutileza Aaron.
-Déjame.
-¡Cállense de una vez!
-Vale.- Respondió Aaron de mala gana. Antes de meter la nariz en sus libros de texto me lanzó una mirada de reproche. A lo largo del día se mostró tenso, distante y nerviosos conmigo, no me dirigía la palabra y evitaba todo contacto visual; me estaba empezando a enfadar y tenía que explicarme qué le rondaba por la cabeza.
-¿Te importaría explicarme qué te pasa hoy? Estas muy raro y no sé por qué.
-¿Que no sabes por qué?
-Pues no.
-Lo que me pasa es que eres una hipócrita.
-¿Hipócrita? Antes de insultarme aclárame qué demonios te pasa; porque no tengo telepatía, ¿sabes?
-Eres una hipócrita porque lo haces todo de broma, para ti nada significa nada y parece que seas bipolar.
-Aaron estás desvariando cada vez más. ¡Dices cosas sin sentido alguno!
-¿¡SIN SENTIDO ALGUNO!? Y dime, ¿vas besando a todos los tíos que ves de ''broma''?- Al decir esto se tapó la boca y abrió los ojos como platos, ¡el beso! Eso era lo que le rondaba la cabeza todo el tiempo, aquello que no quería contarme, todo.
-¿El be-beso? ¿Por eso te has enfadado?- Pregunté nerviosa.
-¡¡¡SÍ!!!
-Ĺa sutileza no es tu fuerte... Pero si solo fue una broma, no le des importancia.
-Ese es el problema, que era una broma.-Murmuró entre dientes y cabizbajo.
-¿Cómo? El duro y fuerte Aaron tiene su coranzocito después de todo, ¿podrías decirme por qué te importó tanto?
- Hubo un largo e incómodo silencio, ninguno de los dos sabía qué decir; de repente sonó la campana que finalizaba el descanso, simplemente me fui a clase, aunque el problema era que Aaron era mi compañero de pupitre. Pasaron las horas, y con ellas, aquel oscuro día de nubes; ya casi de noche recibí una llamada de Ainhoa:
-Águeda, ¡qué bien que estés despierta!
-Solo son las 8, pero da igual, ¿qué quieres?
-¿Recuerdas el concierto?
-Parcialmente.
-Da igual, pues entre el público había una chica de unos veintipocos con el pelo rosa.
-Ajá, espera, ¿con el pelo rosa? Cada día la gente está más rara.
-Pues eso, se llama Diana Vega y trabaja como fotógrafa y estilista para una revista.
-No creo que me importe mucho su vida laboral.
-La revista se llama: ''Forever Stars'', de música y le entusiasmó vuestra actuación, dice que sois muy buenos y que va a hablar con sus jefes para que os hagan una prueba.- No daba crédito a mis oídos, The Maja, un grupo amateur, con nombre improvisado y de solo 17 años había sido fichado por una revista. Bueno, más o menos.
-Solo me ha dicho que tendréis que cambiarle el nombre por uno más acorde a vuestro estilo y componer vuestras propias canciones. Son necesarias para la prueba, mínimo 5 canciones todas diferentes. Bueno, dicho este discurso, me voy a dormir que tengo sueño, adiós Águeda.- Y me deja con la boca abierta de par en par mirando un poster de mi habitación soñando despierta. Era imposible que esto nos estuviera sucediendo, aún no me lo creo; creo que jamás me había pasado algo tan bueno, no me prometen grabar un disco ni nada, es solo una prueba, pero puede ser la oportunidad de nuestra vida.
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