20 de Enero
Anoche apenas pude dormir, estaba inquieta y muy nerviosa, quizás por lo de la revista, tal vez por lo de Elia y Miguel o simplemente, por lo de Aaron. Estaba confundida, distraída, tanto que al vestirme me puse la sudadera del chándal del instituto del revés y el zapato derecho en el pié izquierdo. Bajé corriendo las escaleras, fui hacia el comedor y, eufórica, casi le grité a mi padre:
-¡¡¡NOS HAN COGIDO PARA QUE HAGAMOS UNA PRUEBA EN UNA REVISTA DE MÚSICA!!!
-Águeda, ¿te das cuanta de la insensatez que acabas de decir? Por cierto, gracias por haberme dejado sordo del oído derecho.
-A ver,- Cogí aire para poder hablar a la velocidad del rayo.- el lunes cuando actuamos en el bar había una chica con el pelo rosa que es fotógrafa y estilista en una revista de música, ''Forever Stars'', que me parece un poco cursi el título, total, que le parecimos que somos buenos y ha convencido a los jefes para que podamos hacer una prueba.- Terminé con una amplia sonrisa ante la cara de estupefacción de mi padre debido a mi capacidad pulmonar.
-¡Eso es magnífico!- Me abrazó fuertemente, casi dejándome sin respiración y, en un intento por zafarme de su abrazo de oso, le dije:
-Papá, suéltame que voy a llegar tarde al instituto.
-Cierto, cariño, hoy no estaré aquí, tengo que ir al médico.
-¿Al médico? ¿Te ocurre algo?
-No, tranquila, solo es rutinario. Y luego tengo una cena de empresa, ya sabes, así que volveré tarde, en la nevera te he dejado lasaña; solo tienes que calentarla.
-Ah, bueno, hasta luego. - Salí de casa y me dirigí al garaje para coger mi moto. Primer intento, no arranca. Segundo intento, no arranca. Tercer intento, no arranca.
-¡¡¡LA MADRE QUE PARIÓ A LA MALDITA MOTO!!! ¡PAPÁ!
-¿¡QUÉ!?
-¡LA MOTO NO ARRANCA!
-¡PUES VETE ANDANDO!
-¡VALE!- Me lié a gritos con mi padre debido a que yo estaba en el garaje y él dentro de la casa. La volví a aparcar y emprendí el camino hacia la cárcel, también conocida como instituto; casi a mitad de camino vi a un pequeño gatito de color grisáceo, con algunas motas blancas por el lomo. Estaba temblando y hecho un ovillo, me dió mucha pena y me acerqué; lo acurruqué con delicadeza y se mostró confiado, cariñoso, le di parte de mi bocadillo y pareció sentirse mejor. Maulló con timidez y me resultó tan adorable que fui incapaz de dejarlo debajo de aquel árbol donde me lo encontré; me lo llevé al instituto y al entrar lo metí con cuidado en mi mochila (era una cría, por tanto, cabía perfectamente), la dejé casi abierta para que pudiera respirar. No podía entrar en clase con un gato en la mochila, así que tenía un problema, podía meterlo en la taquilla, pero moriría por asfixia. Caminaba por los pasillos en busca de una solución para mi pequeño polizón, cuando me encontré a Elia que parecía contrariada:
-Hola Elia, ¿te pasa algo?
-Ah, hola Águeda, sí, no me encuentro demasiado bien.
-Mira qué cosa me he encontrado por el camino.- abrí la mochila con discreción y le enseñé a mi nuevo amigo, que maulló alegre.
-¡Pero qué adorable!ç
-Sí, lo mismo pensé yo y ahora no sé donde dejarlo mientras estamos en clase.
-Podrías dejarlo en tu taquilla.
-Elia, ¿quieres que el pobre muera de asfixia?
-Cierto, oye, como no me encuentro muy bien han llamado a mi madre para que me recoja, ¿quieres que lo cuide hoy por ti?
-¡Sí por favor!- le di a mi pequeño acompañante, al cual lo abrazó con fuerza y desapareció por los pasillos. Ya con una cosa menos por hacer fui a clase, a primera hora nos tocaba inglés, la única divertida de todos las que teníamos, debido a que la profesora no estaba demasiado cuerda; entré en el aula con aire cansado e indiferente, caminaba cabizbaja, hasta que alcé la mirada y vi a Aaron; estaba sentado en su mesa, yo me dirigí a la mía y nuestras miradas se cruzaron un breve instante. Me senté y le miré abiertamente:
-¿Qué miras?- Me espetó
-Intento leerte la mente, porque te juro que no te entiendo.
-¡Es que no tienes que entenderlo! ¡Qué manía con entenderlo todo! ¡No tengo que darte explicaciones, ni a ti ni a nadie!
-Aún no te las había pedido...- Me apresuré en alegar.
-Pero ibas a hacerlo.
-Vaya, parece que no soy la única que pretende leer mentes.- Hoy estaba especialmente sagaz -Mira, si te molestó tanto... no era mi intención, además, iba ebria. Todos lo estábamos, ¿recuerdas?
-¡Sí pero...!
-No, déjame acabar- le corté- Miguel besó a Elia; Elia le correspondió y yo te besé a ti. Y se podría decir que tú también me correspondiste, así que no veo el problema.
-El problema es que Miguel y Elia se gustan, pero nosotros somos amigos y nunca he tenido una amiga que haga esas cosas de ''broma''.
-Hay una primera vez para todo. No es normal que te enfades por eso, fue una tontería causada por el alcohol. Punto.
-Está bien, reconozco que sí íbamos todos algo borrachos...
-Entonces, tenemos una excusa. Perdona.
-Disculpas aceptadas.- Dijo simplemente, sonriendo. Tras haber hecho las paces con Aaron no pasó nada más interesante a lo largo de la mañana, la cual transcurrió tediosamente, demasiado lenta. Llegó la tarde y con ella la cita para conocer a esa tal Diana Vega, estábamos todos en casa de Miguel, muy nerviosos, solo quedaba por llegar Ainhoa que nos llevaría hacia aquel tremendo rascacielos donde se encontraban las oficinas de ''Forever Stars''.
-¿No os parece que Ainhoa tarda mucho en llegar?
-Tranquilo Jeyden, ni que fuera tu novia.- Dicho esto el rubio se puso muy colorado y miró hacia otro lado avergonzado mientras nosotros nos reíamos, a veces somos demasiados crueles.
-Oye Miguel, ¿y Elia besa bien?- Preguntó Jeyden riéndose.
-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA...
-Jeyden: Que te den. Aaron: No te rías.- Contestó un muy molesto Miguel.
-Nos os metáis los unos con lo otros, me voy al porche a ver si llega Ainhoa.- Me levanté del sofá y me encaminé hacia el porche, justo antes de siquiera llegar entró corriendo una hiperactiva Ainhoa seguida de un frustrado James.
-¡AAAAAAAH! ¡CORRED QUE NO ME ACORDABA DE LA HORA Y TENEMOS QUE ESTAR ALLÍ EN MENOS DE 15 MINUTOS!
-¡CORRED!- Tras aquel grito de guerra nos subimos todos (con los instrumento incluidos) a la furgoneta del padre de Ainhoa y nos dirigimos hacia aquellos edificios. Al llegar nos bajamos y recogimos los instrumentos como un rayo, no tardamos más de 5 minutos en presentarnos todos en los últimos pisos, donde se supone que nos reuniríamos con aquella mujer.
-Llegáis un minuto tarde.- Miramos hacia todos lo lados buscando al dueño de aquella voz, cuando vimos el ascensor que estaba justo en frente de nosotros, salía una mujer joven, de unos veintipocos, pelo con ondas poco definidas y despeinadas, largo hasta la altura del pecho, castaña pero con mechas californianas... rosas. Ojos pequeños y de color caramelo. Era muy alta y delgada, iba vestida con unos vaqueros muy oscuros y algo desgastados, una camisa entallada negra con las mangas remangadas y unos botines grises de tacón alto.
-Disculpe, ¿es usted Diana Vega?- Se le acercó James con aire insinuante.
-Sí, y no me llames de usted que solo tengo 23 años.
-Recién salida de la universidad, ¿no?
-Cuando dejes de intentar ligar conmigo hablamos de negocios. Gracias. Bueno chicos, ¿tenéis las 5 canciones?- Le entregué la maqueta con las canciones.- Estupendo, ¿y el nuevo nombre del grupo?- Mierda.
-¡¡¡SOIS TODOS UNOS VAGOS!!! ¡¡¡TENDRÍAIS QUE HABERLO PENSADO ANTES!!!
-¡Qué alguien calme a Ainhoa! Esto... jejeje... ¿nos disculpas un momentín?- Me dirigí ha Diana que no miraba asqueada.
-A ver, un nombre, ¿que os parece The black points?
-¡No! Es horrible.
-¡Rock y otras drogas!- Grité.
-¿Qué?
-Rock y otras drogas, Rock por nuestra música y otras drogas por... bueno... por Samuel.- Nos miramos un momento y pareció que a todos nos había convencido ese nombre.
-Pero es demasiado largo, un momento, las siglas, R.Y.O.D.
-¡MOLA!- Gritamos todos a la vez al tiempo que girábamos nuestras cabezas hacia Diana que nos miraba asustada.
-Y, ¿tenéis ya un nombre?
-R.Y.O.D.
-Esto... de acuerdo, acompáñenme a las décima planta, entregaremos la maqueta, que tienen que ser canciones propias, y os haremos la prueba de vestuario, maquillaje y fotografía.
-¿Fotografía? Creí que iba a ser musical.- Agarró James del brazo a Diana la cual lo mirada estupefacta, pero cambió su mueca casi al instante, por una de ironía.
-¿Musical? Vete a una discográfica.- Llegamos a la décima planta donde nos estaban esperando unos señores muy serios que parecían estar millonarios; Diana le entregó la maqueta al que parecía más joven (de los 40 años no bajaba) y salimos hacia otra sala muy iluminada y con cámaras, focos, distintos fondos...
-Bienvenidos a mi ratonera, o así la llamo yo. ¿No pensaréis sacaros fotos con esas ropas, no?
-¿Qué tienen de malo?
-Haced el favor de coger las que tenéis en los vestuarios, hay mucho estilos donde elegir y de todas las tallas, zapatos incluidos. Venga, no tengo todo el día. Por cierto, la morena de las gafas, ¿cantas o algo?
-No.
-Pues quédate aquí conmigo, si no haces nada en el grupo, musicalmente hablando, no puedes salir en las fotos.- Me metí en el probador de chicas y aluciné con los montones de ropa, zapatos y complementos que había, me fui a los estilos punk/rock y pop/rock. Me puse unos shorts vaqueros negros y desgastados, con tachuelas, una camiseta sin mangas con la bandera británica, un chaleco a juego con los shorts, unas botas negras con tacón y varios colgantes y pulseras. Salí del vestuario y estaban todos esperándome, parecía que nos habíamos puesto de acuerdo, todos vestidos con el mismo estilo.
-¿Listos? Perfecto, estáis bastante bien, menos aquel de la mini-cresta.- Le dijo a James en broma.
-Pero si soy la perfección, lo que pasa es que nunca has visto nada mejor. Por cierto, me llamo James.
-Sí claro, y los perros vuelan. Anda, id ensayando algunas poses mientras yo maquillo a la rubia.- Hola, me llamo Águeda, tengo 17 años, encantada de conocerte a ti también -A ver, tienes unos ojos preciosos así que voy a resaltarlos con el lápiz negro apoyando el estilo que habéis escogido y el pelo, lo dejaré tal cual. Los labios un toque rosa pálido y perfectos.- Me dejó increíble, no parecía ni yo. Nos colocamos todos en posición y empezamos a posar, primero bien, luego ya jos pusimos a hacer el tonto; había una foto en la que parecíamos un cuadro trágico (yo y Aaron llorábamos mientras Jeyden parecías a apuñalada a Miguel con una baqueta); en otras me tenía cogido entre todos de forma horizontal; en otra foto parecía que estábamos en una discoteca y demás tonterías.
-Las fotos han sido muy buenas, cambiaros de ropa y ya os llamaremos (o no) cuando hayan escuchado la maqueta.- Obedecimos y cuando terminé de cambiarme me encontré con James intentando conseguir el número de teléfono de Diana y Jeyden hablando muy acarameladito con Ainhoa.
-''Love is in the air''.- Me encogí de hombros y decidí que ya era hora de irnos; recogimos los instrumento y nos fuimos a nuestras casas. Cuando llegué era bastante tarde y todavía no había llegado mi padre, me calenté la lasaña que me dejó esta mañana, cené y quedé dormido en cuanto me metí en la cama. Aquel día había sido agotador.
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