domingo, 24 de febrero de 2013

CAPÍTULO 12

22 de Enero
Hoy me levanté más tarde de lo normal, tanto que solo tenía 20 minutos para vestirme, pienarme, desayunar y darle de comer a Mr. Berry.  Por suerte hoy ya era viernes, y tenía todo el fin de semana por delante, últimamente había estado estresada a causa de todo lo de la banda, nuestra repentina prueba, la discográfica, lo de Samuel; hacía bastante tiempo que no hablaba con él y me sentía culpable por todo lo que pasó hace una semana. Salí corriendo por la puerta y como todavía no han arreglado mi moto tuve que ir corriendo hasta el instituto porque llegaba tarde. Casi a mitad de camino justo en el sitio donde encontré a Mr. Berry) pasó un motorista a mi lado casi derrapando, se quitó el casco sugerente y se dirigió a mí, que lo observaba un poco asustada y con indiferencia:
-Hey ojos claros, muy bonito tú uniforme, ¿vas al instituto? Qué perdida de tiempo, podrías venirte conmigo y... ya sabes.
-¿Te crees que tengo ganas de perder el tiempo contigo? Y ahora si me disculpas, llego tarde.
-¿En serio pasas de mí?- dijo soltando una sonora carcajada.- Serás lesbiana, porque tú no has visto bien esto.
-Sí, te he visto muy bien y me parece que te faltan unos centímetros, piensa lo que quieras.- Era bajito y me apetecía gastarle una broma, me fui de allí a paso ligero y llegué sana y salva al instituto.  Entré y vi a Elia y Miguel muy acaramelados abrazados, son empalagosos; miré hacia otro lado y vi a Aaron y los demás, decidí acercarme a ellos.
-¡TÚ!- Me gritó Jeyden.
-¿Yo?
-¡Sí! Anoche habló con Ainhoa y dice que no nos quieren volver a ver por la discográfica en la vida, que somos malísimos, que nos olvidemos de todo esto porque no vamos a salir de los bares de mala muerte y las fiestas particulares.
-¿¡Eso te ha dicho Ainhoa!?
-No, eso le ha dicho Diana a Ainhoa de parte del productor.
-¿El señor Williams?
-Sí, parecía muy amable. Ha resultado ser un hipócrita.
-En este mundillo de la música ya se sabe, son todos unos hipócritas.- Dijo Aaron bastante desanimado. Estaba frustrada y enfadada, no me lo explicaba, cuando le hicimos la demostración parecía que le gustábamos, incluso nos dijo que éramos buenos, esto no puede ser. Nos fuimos todos a clase muy desanimados, no nos explicábamos el por qué de esa situación; aún faltaba por avisar a James, supongo que se pondría igual que nosotras o quizás no, era más mayor y por tanto más maduro (o eso se supone). Tocó la campana del descanso y salimos todos al patio, nos fuimos a nuestro rincón habitual.
-Que asco lo de la discográfica.- El ambiente no se animaba nada, iba de mal en peor.
-Tíos, intentad no pensad en eso, ya sé que ha sido duro, y molesta; pero solo es una discográfica hay muchísimas por todo el mundo.- Intenté animar.
-¿Por todo el mundo? Sí claro, deja que llame a mis primos de Estados Unidos, China y Alemania, a ver qué dicen. De verdad, Águeda, ¿en qué piensas?
-Miguel ahí te has pasado.
-Gracias Elia.- Por lo menos Elia es más comprensiva.
-Jeyden, ¿y tus tíos de Inglaterra?-Propuso Aaron.
-Llamarlos cuesta mucho dinero, recuerda que estamos en España, pero se puede intentar.
-Espera, ¿tienes tíos en Inglaterra?- Pregunté algo desconcertada.
-Sí, soy medio inglés. Creo que lo podemos intentar, contactaré con ellos esta tarde y os cuanto mañana.
-¡SÍ!- Gritó Miguel efusivo.
-¿Qué viste en él?- Le dijo Aaron a Elia, la cual se sonrojó hasta el extremo.Volvió a sonar la maldita campana, juro que algún día la desmonto y e la llevo, y tuvimos que volver a clase. Ninguno tenía ganas, ahora estábamos nuevamente ilusionados y nerviosos; las últimas horas se me hicieron eternas pero por fin pudimos salir de aquel horrible edificio. Volví a casa acompañada por Elia y nuestras conversaciones desvariaban cada vez más, puede que por el cansancio del instituto o por el buen tiempo que hacía hoy; echaba de menos a una amiga de verdad, nunca tuve ninguna.
Llegué a casa y por fin veía a mi padre, comimos los dos juntos y le puso al día de todo lo que nos había pasado a la banda, las pruebas, la discográfica... Él se dedicaba a asentir, distraído, daba la sensación de que no me escuchaba:
-¿Papá? ¿Escuchando?
-¿Qué? Esto... No, no te prestaba atención, pero me he quedado con lo más importante.
-Ains.... Iba por la parte en la que nos echan de la discográfica, queremos intentarlo de nuevo así que Jeyden va a intentar contactar con sus tíos de Inglaterra.
-¿De Inglaterra?
-Sí.
-Ah... Interesante. Cariño, no quiero que te ilusiones con todo esto y que luego te lleves una decepción; sé que es importante pera ti y lo respeto, pero no te emociones demasiado.
-¿Por qué?- Respondí algo molesta.
-Porque hay muchísimas bandas adolescentes que son buenas y se mueren de hambre porque dejaron sus estudios por la carrera musical, y no quiero que os pase eso a vosotros. Sobre todo a ti.
-¿¡En serio piensas que nos pasará eso!? ¿¡Crees que no nos esforzamos!?
-No quise decir eso, solo quiero que no te hagas demasiadas ilusiones.
-¿¡EN SERIO!? ¡Tío!
-Águeda, no me hables así.- Creo que me había pasado de la raya, mi padre tenía un gesto duro y los dulces rasgos de su cara se le tornaron más rudos. Pero aún no me creía que dijera eso de nuestra banda.
-Lo siento, me he puesto un poco alterada, pero no tienes derecho a estropearnos nuestro sueño. Y ten por seguro que no voy a dejar los estudios, menos ahora que estoy en bachillerato.
-Solo digo que no desperdicies tu oportunidades de futuro.
-De acuerdo. Y ahora me iré a estudiar, mañana tengo examen de análisis sintáctico.- Subí a mi cuarto y me pasó dos entretenidas horas analizando oraciones. Muy divertido, os lo recomiendo.
Una vez terminé todos los deberes encendí el móvil y tenía varios mensajes:
Ainhoa: ''¡Contesta de una vez!
Ainhoa: ''Águeda, enciende el móvil.'
Ainhoa: ''¡¡¡Jeyden ha conseguido contactar con sus tíos y dicen que nos harán una prueba!!!''
No me lo creo, esto es imposible, no puede ser... ¡¡¡¡UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD!!!! ¿Pero tendremos que ir a Inglaterra? ¿Les mandaremos nuestra maqueta? ¿Vendrán ellos para hacernos la prueba? Es todo muy confuso, ¡y me pongo histérica cuando no entiendo nada! Águeda, tranquila... ¡NO ME LO CREO! Hace unas horas lo dábamos todo por perdido y ahora tenemos una nueva esperanza, probablemente no se fijen en nosotros, puede que mi padre tenga razón y que estemos soñando despiertos, que jamás lleguemos a nada en este mundillo... Por intentarlo creo que no nos pasará nada. Entre nervios y libros de texto se me pasó la tarde como un silbido, al mirar el reloj comprobé que eran casi las nueve, tenía hambre. Bajé a cenar con mi padre; tras la típica cena familiar padre-hija, la cual fue muy agradable, me encerré en mi fortaleza (también conocida como habitación) y leí, leí hasta quedar agotada y me dormí pensando en todo lo ocurrido. Un sueño que parecía cumplirse por momentos.

domingo, 10 de febrero de 2013

CAPÍTULO 11

21 de Enero
El día de ayer fue entretenido, la sesión fotográfica no estuvo nada mal. Dudaba mucho de que alguien nos dijera: ''Hey, he escuchado vuestra maqueta y me encantó, ¡vais a ser famosos, grabar discos, das giras mundiales...'' Solo son sueños de cualquier banda adolescente, dudo que algún día pase eso. Me desperté casi una hora antes de que el despertador sonara, hoy le he ganado; me froté los ojos perezosa y me fui directamente a la ducha. Sentía el agua caer e irse por el desagüe al igual que mis pensamientos y temores, todo lo que me rondaba por la cabeza pareció desvanecerse por unos minutos, después aterricé a la tierra; el aburrido y cruel mundo real. Me sequé el pelo (se quedó ondulado y revuelto, no tiene remedio), me vestí y bajé a desayunar:
-¿Papá? ¿Estás?- No me contestó nadie ni tampoco vi a mi padre por ningún sitio, descubrí una nota en la nevera:
<<Águeda, hoy tenía que trabajar más temprano; te dejo pan, solo tienes que tostarlo.>> No, voy a meter el pan en la cama para que esté calentito, de verdad, este hombre se cree que soy tonta. Siguiendo el útil consejo de mi padre, tosté el pan y desayuné; luego me dirigí a casa de Elia a recoger a mi pequeño amigo de ayer.
-¡¡ELIA ABRE LA PUERTA!!
-Águeda, todavía no me había levantado, son las seis y media, ¿a qué hora has puesto el despertador?- Una muy cansada Elia me abrió la puerta, en pijama de Mafalda.
-Vaya, el reloj está atrasado, por cierto, muy bonito tu pijama.
-Ja, ja, ja... Supongo que vienes a recoger a tu gato ¿cierto?
-Sí, ¿le has dado de comer? Miera que aún es muy pequeño...
-Que sí pesada, toma.- Lo cogí con cariño y este ronroneó, haciendo que yo emitiera un sonido similar a ''Oooooooooh...''- ¿Ya has pensado un nombre?
-Como es macho había pensado en Mr. Berry.
-¿Mr. Berry?
-Sí, me parece adorable. Una pregunta: ya que vives cerca del colegio y no tengo ganas de irme para mi casa, ¿me puedo quedar aquí hasta que sea hora de irse?
-Eres una gorrona, sí puedes quedarte.- Dicho esto me abalancé sobre ella cual oso hambriento y le di un abrazo que casi la ahogo.
-Sí, yo también te quiero, pero me gusta vivir y esas cosas, ¿sabes?
-Sí, ya te suelto.
Elia fue ha su habitación a vestirse y yo me quedé en el salón jugando con Mr. Berry, al rato bajó y desayunamos las dos (aunque ya había desayunado aún tenía hambre).
-¿Lista?
-Sí, lista para ir a la sala de torturas chinas, la cárcel... como prefieras llamarla. Por cierto, ¿lo arreglaste con Miguel?
-No, todavía no nos hablamos.
-Pero Elia, él no sabe, mejor dicho no se acuerda, del por qué estás enfadada, deberías de hablar con él.
-Supongo que tienes razón, pero, es difícil.
-No, está tirado; vas, se lo cuentas, él te comprende y todo solucionado.
-Ya claro...
-Pues si no vas tú iré yo.
-Ni se te ocurra.- Tarde, ya estábamos entrando por la puerta del instituto y tenía a Miguel justo en frente.
-¡¡¡MIGUEL!!! ¡VEN, QUE ELIA QUIERE HABLAR CONTIGO!
-¡Calla insensata!- Miguel se nos acercaba confuso pero decidido.
-A ver, estoy harta de que seáis tan tímidos; solucionad lo del lunes y si no os acordáis os hago un resumen: Concierto, Miguel borracho, beso, enfado. ¿Os vale?
-¿¡QUÉ!? ¿Eso era lo que te pasaba?
-¡Pues sí! Y aunque estuvieras un poco perjudicado no me explico por qué lo hiciste.- Lo único que me faltan son las palomitas, esto es mejor que el cine.
-Pues...
-Estoy harta de que no seas claro conmigo, a ver si te enteras: ¡TE QUIERO IMBÉCIL!- A al pobre le llegaba la boca al suelo, tenía los ojos abiertos como platos ante aquella declaración, de repente, adoptó otra mueca distinta, ucho más tierna y se aventuró a decir:
-Elia, hace mucho tiempo que te conozco, y yo también estoy harto del coqueteo tan raro que tenemos.- Se le acercó peligrosamente hasta susurrarle al oído, lo que creo que fue un ''Te quiero''. Tras esto se fundieron en un beso, esta vez sincero, y estando sobrios.
-¡POR DIOS QUÉ BONITO, OS JURO QUE HA SIDO LA MEJOR ESCENA DE MI VIDA!- y puse a aplaudir como una loca toda emocionada.- Os dejo que va a sonar la campana. Entramos en clase y le dijo a Aaron todo lo que había pasado en la entrada, él se reía y de vez en cuando soltaba un ''Qué cursilada''. Dieron comienzo las clases y pasaron las seis peores horas del día, por suerte últimamente no nos mandaban tareas para casa, lo que era un alivio; salimos de allí y al cruzar la puerta me sonó el móvil:
-¡ÁGUEDA! ME HAN LLAMADA DE LA REVISTA! ¡QUIEREN QUE VAYAMOS DE INMEDIATO!
-¿¡QUÉ!? ¡ESPERA VOY A AVISAR A LOS DEMÁS! ¡AY MADRE, NO ME LO CREO!
-¡ADIÓS!
-¡ADIÓS!- Colgué el teléfono y corrí a reunir a todo el grupo, los cuales se pusieron frenéticos, Jeyden avisó a James y en tan solo diez minutos estábamos todos en en casa de Ainhoa, aún con los uniformes puestos, pero nos daba igual.
-A ver, hay que estar tranquilos, no sé qué quieren de nosotros pero nos han dicho que vayamos,¡ así que todos al coche!- Nos plantamos en la dirección de la revista como un rayo y subimos hasta los últimos pisos; donde nos esperaba impaciente Diana... hoy con el pelo teñido enteramente de rosa.
-Vamos, a un director de una discográfica le ha gustado la maqueta y quiere que lo acompañéis. Es un hombre más bien joven (de unos cuarenta y pocos) con el pelo algo canoso y lleva un traje de chaqueta azul marino. Tenéis que entrar vosotros solos.- Entramos en aquella enorme sala, en la que había una gigantesca mesa ovalada y muchos señores con pinta de importante sentados alrededor de ella.
-Supongo que vosotros sois ''RYOD''
-Esto... sí, somos nosotros, ¿puedo saber por qué nos ha llamado?- me apresuré en decir.
-Sí- Se levantó un hombre que coincidía con la descripción de Diana- he escuchado vuestra maqueta y he de decir que me ha encantado, tenéis un estilo fresco y natural, a la vez duro y salvaje. También se noto que tenéis influencias Hard Rock de la vieja escuela, eso me gusta. ¿Os gustaría veniros conmigo a la discográfica?
-¿Para qué?
-James más respeto.
-Déjame Jeyden.
-¡Callaros ya!
-Como decía, para grabar algunas canciones, las que hay en la maqueta.- No daba crédito a lo que oía, ni los demás tampoco. Era como un sueño hecho realidad.
-¡PUES CLARO QUE VAMOS!- Salimos de aquellos edificios y abajo nos espera Diana con un mini-autobús, debido al número de personas que éramos.
-Diana, ¿sabes que te siente fenomenal el color rosa en el pelo?
-Jajajaja... Buen intento James, pero gracias.- Era la primera vez que veía sonreír a Diana, parece que le había gustado el alago de James. Nos montamos todos en el autobús y fuimos hacia la discográfica, al entrar recorrimos varios pasillos hasta llegar a un sitio donde había una cabina insonorizada, un micrófono y varios instrumento; fuera, una gran mesa de mezclas.
-Todos dentro, id calentando y cuando estéis listos empezamos a grabar.
-Tíos, ¿No os parece demasiado? Yo ni siquiera puedo poner los acordes en el bajo.
-Todos estamos nerviosos, mira como toco el piano, lo estoy haciendo fatal.
-A ver chicos, relajaos, imaginad que estamos en casa de Aaron ensayando, como siempre. Venga empecemos, Miguel calienta voces, los demás los dedos y las muñecas.- Tranquilicé al grupo y empezamos a sonar de miedo, mucho mejor que de costumbre; llegó aquel señor y comenzamos a grabar, mientras tocaba se me fue ocurriendo una canción, era algo extraño y atípico pero cuando terminamos la apunté entera y la verdad, era estupenda.
-De acuerdo chicos, sois muy buenos pero tenéis que mejorar si queréis alcanzar la fama y no ser flor de un día. Pero acedme caso, tenéis talento y formáis muy buen grupo. Podéis iros, ya os llamaremos.- Nos fuimos todos a casa todavía asimilando todo lo que acababa de pasar, puede que algún día llegáramos a ser una banda conocida, con buenas canciones, discos, conciertos... Ese era nuestro sueño y nadie nos lo podía quitar.

*Narra Diana*
Una vez se fueron todos a sus casa me quedé en el estudio recogiendo el maquillaje de la última sesión fotográfica; limpiaba brochas cuando alguien abrió la puerta silenciosamente y se me acercó por detrás.
-¿Señor Williams? Sé que es usted.
-¿Y ahora me llamas señor? Después de todo lo que hemos pasado puedes tutearme.- Me rodeó la cintura con sus brazos y besó mi cuello, me quedé quieta con una mueca de asco y repulsión.
-Mira tío, yo ya no tengo nada que ver contigo, es más, me das asco.
-Pues no lo parecía hace una semana.
-¡Que te quites de encima! Yo para ti fui una diversión, me utilizas cuando tienes ganas y luego si te he visto no me acuerdo.
-¡Se acabó! ¡A mí nadie me habla así!- Me agarró del brazo y me inmovilizó contra la pared.
-¡Suelta, me haces daño!
-Más daño te voy a hacer.- Intentó forzar un beso y luego me vi sin la camisa, intentaba liberarme de él pero cuando me revolvía me pegaba, lo veía todo perdido cuando la puerta volvió a abrirse y vi entrar a James.
-¿¡PERO QUÉ COJONES!? ¡TÍO SUÉLTALA!- Vino corriendo y le dio un puñetazo a mi acosador, que cayó el suelo dolorido, empezó a pegarle hasta dejarlo K.O. mientras yo me abrazaba en un roncón, a punto de llorar. Una vez su rival estuvo inconsciente vino hacia a mi y me puso su camiseta.
-¿Estás bien? ¿Te ha hecho algo ese cerdo?
-No, estoy bien, gracias por venir James.- Le di las gracias casi llorando, me levanté, recogí mi blusa y le devolví su camisa a James.
-¿Seguro que estás bien?
-Que sí. ¿Por qué has vuelto?
-Me dejé mi mechero de la suerte y volví a buscarlo. Te acompaño a casa.
-De acuerdo, pero no te pegues mucho a mí, si digo que no te pegues mucho a mí no significa que me abraces tonto.- cuando terminó su largo abrazo me acompañó a casa y lo único que hice fue meterme en la bañera y llorar como una niñata adolescente cuando la deja su novio, me sentía sucia, fea, llena de rabia e ira y no lograba saber por qué cuando ese cerdo estuvo a punto de violarme solo pensaba en que viniese James, solo él.

sábado, 2 de febrero de 2013

CAPÍTULO 10

20 de Enero
Anoche apenas pude dormir, estaba inquieta y muy nerviosa, quizás por lo de la revista, tal vez por lo de Elia y Miguel o simplemente, por lo de Aaron. Estaba confundida, distraída, tanto que al vestirme me puse la sudadera del chándal del instituto del revés y el zapato derecho en el pié izquierdo. Bajé corriendo las escaleras, fui hacia el comedor y, eufórica, casi le grité a mi padre:
-¡¡¡NOS HAN COGIDO PARA QUE HAGAMOS UNA PRUEBA EN UNA REVISTA DE MÚSICA!!!
-Águeda, ¿te das cuanta de la insensatez que acabas de decir? Por cierto, gracias por haberme dejado sordo del oído derecho.
-A ver,- Cogí aire  para poder hablar a la velocidad del rayo.- el lunes cuando actuamos en el bar había una chica con el pelo rosa que es fotógrafa y estilista en una revista de música, ''Forever Stars'', que me parece un poco cursi el título, total, que le parecimos que somos buenos y ha convencido a los jefes para que podamos hacer una prueba.- Terminé con una amplia sonrisa ante la cara de estupefacción de mi padre debido a mi capacidad pulmonar.
-¡Eso es magnífico!- Me abrazó fuertemente, casi dejándome sin respiración y, en un intento por zafarme de su abrazo de oso, le dije:
-Papá, suéltame que voy a llegar tarde al instituto.
-Cierto, cariño, hoy no estaré aquí, tengo que ir al médico.
-¿Al médico? ¿Te ocurre algo?
-No, tranquila, solo es rutinario. Y luego tengo una cena de empresa, ya sabes, así que volveré tarde, en la nevera te he dejado lasaña; solo tienes que calentarla.
-Ah, bueno, hasta luego. - Salí de casa y me dirigí al garaje para coger mi moto. Primer intento, no arranca. Segundo intento, no arranca. Tercer intento, no arranca.
-¡¡¡LA MADRE QUE PARIÓ A LA MALDITA MOTO!!! ¡PAPÁ!
-¿¡QUÉ!?
-¡LA MOTO NO ARRANCA!
-¡PUES VETE ANDANDO!
-¡VALE!- Me lié a gritos con mi padre debido a que yo estaba en el garaje y él dentro de la casa. La volví a aparcar y emprendí el camino hacia la cárcel, también conocida como instituto; casi a mitad de camino vi a un pequeño gatito de color grisáceo, con algunas motas blancas por el lomo. Estaba temblando y hecho un ovillo, me dió mucha pena y me acerqué; lo acurruqué con delicadeza y se mostró confiado, cariñoso, le di parte de mi bocadillo y pareció sentirse mejor. Maulló con timidez y me resultó tan adorable que fui incapaz de dejarlo debajo de aquel árbol donde me lo encontré; me lo llevé al instituto y al entrar lo metí con cuidado en mi mochila (era una cría, por tanto, cabía perfectamente), la dejé casi abierta para que pudiera respirar. No podía entrar en clase con un gato en la mochila, así que tenía un problema, podía meterlo en la taquilla, pero moriría por asfixia. Caminaba por los pasillos en busca de una solución para mi pequeño polizón, cuando me encontré a Elia que parecía contrariada:
-Hola Elia, ¿te pasa algo?
-Ah, hola Águeda, sí, no me encuentro demasiado bien.
-Mira qué cosa me he encontrado por el camino.- abrí la mochila con discreción y le enseñé a mi nuevo amigo, que maulló alegre.
-¡Pero qué adorable!ç
-Sí, lo mismo pensé yo y ahora no sé donde dejarlo mientras estamos en clase.
-Podrías dejarlo en tu taquilla.
-Elia, ¿quieres que el pobre muera de asfixia?
-Cierto, oye, como no me encuentro muy bien han llamado a mi madre para que me recoja, ¿quieres que lo cuide hoy por ti?
-¡Sí por favor!- le di a mi pequeño acompañante, al cual lo abrazó con fuerza y desapareció por los pasillos. Ya con una cosa menos por hacer fui a clase, a primera hora nos tocaba inglés, la única divertida de todos las que teníamos, debido a que la profesora no estaba demasiado cuerda; entré en el aula con aire cansado e indiferente, caminaba cabizbaja, hasta que alcé la mirada y vi a Aaron; estaba sentado en su mesa, yo me dirigí a la mía y nuestras miradas se cruzaron un breve instante. Me senté y le miré abiertamente:
-¿Qué miras?- Me espetó
-Intento leerte la mente, porque te juro que no te entiendo.
-¡Es que no tienes que entenderlo! ¡Qué manía con entenderlo todo! ¡No tengo que darte explicaciones, ni a ti ni a nadie!
-Aún no te las había pedido...- Me apresuré en alegar.
-Pero ibas a hacerlo.
-Vaya, parece que no soy la única que pretende leer mentes.- Hoy estaba especialmente sagaz -Mira, si te molestó tanto... no era mi intención, además, iba ebria. Todos lo estábamos, ¿recuerdas?
-¡Sí pero...!
-No, déjame acabar- le corté- Miguel besó a Elia; Elia le correspondió y yo te besé a ti. Y se podría decir que tú también me correspondiste, así que no veo el problema.
-El problema es que Miguel y Elia se gustan, pero nosotros somos amigos y nunca he tenido una amiga que haga esas cosas de ''broma''.
-Hay una primera vez para todo. No es normal que te enfades por eso, fue una tontería causada por el alcohol. Punto.
-Está bien, reconozco que sí íbamos todos algo borrachos...
-Entonces, tenemos una excusa. Perdona.
-Disculpas aceptadas.- Dijo simplemente, sonriendo. Tras haber hecho las paces con Aaron no pasó nada más interesante a lo largo de la mañana, la cual transcurrió tediosamente, demasiado lenta. Llegó la tarde y con ella la cita para conocer a esa tal Diana Vega, estábamos todos en casa de Miguel, muy nerviosos, solo quedaba por llegar Ainhoa que nos llevaría hacia aquel tremendo rascacielos donde se encontraban las oficinas de ''Forever Stars''.
-¿No os parece que Ainhoa tarda mucho en llegar?
-Tranquilo Jeyden, ni que fuera tu novia.- Dicho esto el rubio se puso muy colorado y miró hacia otro lado avergonzado mientras nosotros nos reíamos, a veces somos demasiados crueles.
-Oye Miguel, ¿y Elia besa bien?- Preguntó Jeyden riéndose.
-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA...
-Jeyden: Que te den. Aaron: No te rías.- Contestó un muy molesto Miguel.
 -Nos os metáis los unos con lo otros, me voy al porche a ver si llega Ainhoa.- Me levanté del sofá y me encaminé hacia el porche, justo antes de siquiera llegar entró corriendo una hiperactiva Ainhoa seguida de un frustrado James.
-¡AAAAAAAH! ¡CORRED QUE NO ME ACORDABA DE LA HORA Y TENEMOS QUE ESTAR ALLÍ EN MENOS DE 15 MINUTOS!
-¡CORRED!- Tras aquel grito de guerra nos subimos todos (con los instrumento incluidos) a la furgoneta del padre de Ainhoa y nos dirigimos hacia aquellos edificios. Al llegar nos bajamos y recogimos los instrumentos como un rayo, no tardamos más de 5 minutos en presentarnos todos en los últimos pisos, donde se supone que nos reuniríamos con aquella mujer.
-Llegáis un minuto tarde.- Miramos hacia todos lo lados buscando al dueño de aquella voz, cuando vimos el ascensor que estaba justo en frente de nosotros, salía una mujer joven, de unos veintipocos, pelo con ondas poco definidas y despeinadas, largo hasta la altura del pecho, castaña pero con mechas californianas... rosas. Ojos pequeños y de color caramelo. Era muy alta y delgada, iba vestida con unos vaqueros muy oscuros y algo desgastados, una camisa entallada negra con las mangas remangadas y unos botines grises de tacón alto.
-Disculpe, ¿es usted Diana Vega?- Se le acercó James con aire insinuante.
-Sí, y no me llames de usted que solo tengo 23 años.
-Recién salida de la universidad, ¿no?
-Cuando dejes de intentar ligar conmigo hablamos de negocios. Gracias. Bueno chicos, ¿tenéis las 5 canciones?- Le entregué la maqueta con las canciones.- Estupendo, ¿y el nuevo nombre del grupo?- Mierda.
-¡¡¡SOIS TODOS UNOS VAGOS!!! ¡¡¡TENDRÍAIS QUE HABERLO PENSADO ANTES!!!
-¡Qué alguien calme a Ainhoa! Esto... jejeje... ¿nos disculpas un momentín?- Me dirigí ha Diana que no miraba asqueada.
-A ver, un nombre, ¿que os parece The black points?
-¡No! Es horrible.
-¡Rock y otras drogas!- Grité.
-¿Qué?
-Rock y otras drogas, Rock por nuestra música y otras drogas por... bueno... por Samuel.- Nos miramos un momento y pareció que a todos nos había convencido ese nombre.
-Pero es demasiado largo, un momento, las siglas, R.Y.O.D.
-¡MOLA!- Gritamos todos a la vez al tiempo que girábamos nuestras cabezas hacia Diana que nos miraba asustada.
-Y, ¿tenéis ya un nombre?
-R.Y.O.D.
-Esto... de acuerdo, acompáñenme a las décima planta, entregaremos la maqueta, que tienen que ser canciones propias, y os haremos la prueba de vestuario, maquillaje y fotografía.
-¿Fotografía? Creí que iba a ser musical.- Agarró James del brazo a Diana la cual lo mirada estupefacta, pero cambió su mueca casi al instante, por una de ironía.
-¿Musical? Vete a una discográfica.- Llegamos a la décima planta donde nos estaban esperando unos señores muy serios que parecían estar millonarios; Diana le entregó la maqueta al que parecía más joven (de los 40 años no bajaba) y salimos hacia otra sala muy iluminada y con cámaras, focos, distintos fondos...
-Bienvenidos a mi ratonera, o así la llamo yo. ¿No pensaréis sacaros fotos con esas ropas, no?
-¿Qué tienen de malo?
-Haced el favor de coger las que tenéis en los vestuarios, hay mucho estilos donde elegir y de todas las tallas, zapatos incluidos. Venga, no tengo todo el día. Por cierto, la morena de las gafas, ¿cantas o algo?
-No.
-Pues quédate aquí conmigo, si no haces nada en el grupo, musicalmente hablando, no puedes salir en las fotos.- Me metí en el probador de chicas y aluciné con los montones de ropa, zapatos y complementos que había, me fui a los estilos punk/rock y pop/rock. Me puse unos shorts vaqueros negros y desgastados, con tachuelas, una camiseta sin mangas con la bandera británica, un chaleco a juego con los shorts, unas botas negras con tacón y varios colgantes y pulseras. Salí del vestuario y estaban todos esperándome, parecía que nos habíamos puesto de acuerdo, todos vestidos con el mismo estilo.
-¿Listos? Perfecto, estáis bastante bien, menos aquel de la mini-cresta.- Le dijo a James en broma.
-Pero si soy la perfección, lo que pasa es que nunca has visto nada mejor. Por cierto, me llamo James.
-Sí claro, y los perros vuelan. Anda, id ensayando algunas poses mientras yo maquillo a la rubia.- Hola, me llamo Águeda, tengo 17 años, encantada de conocerte a ti también -A ver, tienes unos ojos preciosos así que voy a resaltarlos con el lápiz negro apoyando el estilo que habéis escogido y el pelo, lo dejaré tal cual. Los labios un toque rosa pálido y perfectos.- Me dejó increíble, no parecía ni yo. Nos colocamos todos en posición y empezamos a posar, primero bien, luego ya jos pusimos a hacer el tonto; había una foto en la que parecíamos un cuadro trágico (yo y Aaron llorábamos mientras Jeyden parecías a apuñalada a Miguel con una baqueta); en otras me tenía cogido entre todos de forma horizontal; en otra foto parecía que estábamos en una discoteca y demás tonterías.
-Las fotos han sido muy buenas, cambiaros de ropa y ya os llamaremos (o no) cuando hayan escuchado la maqueta.- Obedecimos y cuando terminé de cambiarme me encontré con James intentando conseguir el número de teléfono de Diana y Jeyden hablando muy acarameladito con Ainhoa.
-''Love is in the air''.- Me encogí de hombros y decidí que ya era hora de irnos; recogimos los instrumento y nos fuimos a nuestras casas. Cuando llegué era bastante tarde y todavía no había llegado mi padre, me calenté la lasaña que me dejó esta mañana, cené y quedé dormido en cuanto me metí en la cama. Aquel día había sido agotador.