17 de Enero
Me levanté tarde, muy tarde, demasiado tarde; tenía la boca pastosa y todo el pelo revuelto, más que de costumbre. No tenía ganas de vestirme, así que bajé al comedor con la bata y mi super-pijama de Hello Kitty.
-Buenos días Águeda, toma un café y cereales de los que te gustan.
-Papá, el chico de ayer es un amigo, no, no me voy a sacar novio por el momento y sé que hoy me toca cortar el césped.
-¡Pero qué lista eres!
-No es que sea lista, es que nos conocemos desde hace 17 años.
-Pues venga, desayuna, vístete y a cuidar el jardín, que está hecho un desastre.
Cuando terminé de trabajar como jardinera sin paga me encerré en mi habitación, tenía miles de cosas que hacer, como ordenarla, limpiarla y demás cosas que no iba a hacer; pero pensaba en Aaron. Solo en él. Ni siquiera las duras palabras de Samuel podían sacarme de mis ensoñaciones. Tocaba unos acordes distraídamente cuando mi móvil comenzó a sonar, lo cogí y antes de que pudiera siquiera decir hola, Aaron, con voz afectada y tono grave, me dijo:
-Hemos echado a Samuel de la banda.- Mi boca se abrió en una mueca de entre tristeza, estupefacción y satisfacción. No sabía qué decir, sabía que él se sentía como yo: bien y mal. Satisfecho y triste.- Bueno, ¿no dices nada?
-¿Estáis todos juntos?
-No, pero están de camino.
-Voy para allá, espérame por favor.
Llegué a casa de Aaron unos minutos antes de lo previsto, puede que para estar a solas con él. Me abrió con su característica sonrisa pícaray me derretí un par de segundos en la puerta antes de saludarle con dos besos y una sonrisa. Me invitó a sentarme y me ofreció una gaseosa con hielo. Hablamos hasta que sonó el timbre, eran Jeyden y Miguel que venían juntos, y se tiraron en el sofá como si estuvieran en su casa.
-Bueno tíos, esto me da palo.- Dijo Miguel algo más serio.- Siempre hemos sido amigos, pero es cierto que se ha pasado.
-Por un lado me da pena, pero por otro... ¿tú qué opinas Águeda?- Preguntó Jeyden.
-Pues... tampoco lo conozco de mucho, pero... la verdad es que ni idea. Me es totalmente indiferente; tiene sus pros y sus contras.- El timbre interrumpió la reunión. Aaron se apresuró a abrir y frente a la puerta había una chica morena, con un pelo tan liso que daba envidia, bastante buen cuerpo y ojos color café, algo ocultos tras unas grandes gafas celeste de pasta.
-Hey tíos, esta es mi prima Ainhoa- Sonrió Aaron. Jeyden se la quedó mirando como si de un ángel se tratase, mientras que Miguel, mostrando bastante más cordura, se levantó a saludarla. Aquella chica se nos acercó ilusionada y se presentó.
-Jeyden, baja del mundo rosa.- Le di un codazo porque estaba llenando su camiseta de babas mientras miraba a... ¿Ainhoa? Tras una larga conversación con la morena nos preguntó de repente, como si se acabara de acordar de algo:
-Oye, Aaron me dijo que teníais una banda, ¿os gustaría tocar mañana por la noche en el bar de mi padre? Si la actuación es buena os pagaremos.- No daba crédito a lo que estaba escuchando y mis amigos tampoco. Nunca he tocado con público y creo que ellos tampoco, además, estamos sin batería a causa de la reciente expulsión de Samuel.
-Espera, estamos sin batería.
-Bah, por el bar suele haber mucho músicos amateurs, puede que si váis encontréis a alguno.- Todos compartimos una mirada hasta que me atreví a decir:
-Por intentarlo.
Fuimos guiados hasta un local bastante grande, muy bien ambientado, con un pequeño escenario a pocos metros de la barra, justo en frente de las mesas. había un hombre con aspecto bonachón sacándole brillo a la barra, supuso que era el padre de Ainhoa.
-¿Qué tal sobrinito?- ¿Acaba de llamar sobrinito a Aaron? Te juro que me dió un ataque de risa interno.
-Buscamos un batería, ¿¡hay alguno por aquí!?- Vale, en un abrir y cerrar de ojos veo a Jeyden subido en el escenario micrófono en mano preguntando si hay algún batería en la sala. Sorprendentemente un joven de unos veintipocos años levantó el brazo. Era alto, fornido, pelo color miel, más corto por los lados y algo más largo por la parte de arriba formando una disimulada cresta. Tenía los ojos grandes y marrones.
-Hola, me llamo James y soy batería.
-¡Reunión grupal!- Gritó Miguel e hicimos un pequeño corro. Tras unos balbuceos de palabras que apenas se oían decidimos hacerle una prueba.
-Bueno, ¿que géneros se te dan bien?
-Cualquiera, pero se me da mejor el hard rock/punk.
-Vale, ¿te importaría hacernos una demostración?
-Sí claro.- Comenzó a tocar y la verdad que no se le daba nada mal, es más, era muy bueno. Compartimos unas miradas cómplices y decidimos que estaba más que aceptado.
-James, mañana aquí para la actuación. No faltes.
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