domingo, 30 de diciembre de 2012

CAPÍTULO 4

14 de Enero
Entré en el instituto muy veloz, quería hablar con Aaron antes de que sonara la campana del inicio de las clases; lo busqué con la mirada por aquella polvorienta aula y lo encontré hablando tranquilamente con Jeyden junto a un pupitre del fondo.
-¿Por qué me dejaste sola ayer?
-Perdona, ¿qué?
-Ayer, se suponía que vendríais al ensayo pero no podías, ¿que os pasó?
-Jajajaja... tiene una explicación: Le pareciste guapa a Samuel y era una encerrona.- Enarco una ceja perpleja ante aquella confesión. Lo mejor de todo es que lo soltó así, tal cual.- Estas muy colorada, ¿también te gusta?- Dijo muy divertido.
-P-pero, ¿q- qué di-dices?- Contesté muy nerviosa, a ver, no conozco a Samuel de mucho y he de admitir que es guapo, ¡pero no me gusta!
-Si tu lo dices; venga Jeyden que va a sonar la campana, todos a su sitio.
-Pues no me ha gustado la encerrona, que lo sepas.- Solo recibí como respuesta una sonora carcajada.
Dieron comienzo las clases y con ellas mi tortura, solo rezaba para que las manecillas del reloj avanzaran pero parecía que me odiaban y que retrocedían. Tras 2 interminables horas de aburridas clases empezó el recreo, tengo que hablar con Samuel pero no sé si hacerlo o no; recorrí todo el patio y el gimnasio pero este chico estaba en paradero desconocido, cansada me senté en la segunda fila de las gradas para descansar un poco, cuando de repente oigo unas risas que provienen de debajo de mi asiento. Me agacho un poco y consigo ver a unos pervertidos de 17 años que intentaban verme las bragas, pues van mal porque llevo los culottes puestos debajo de la falda.
-¿No es muy temprano para masturbarse?- Les digo a los tipos con muy mala leche.
-Anda, no te enfades, si no hemos visto nada.
-Huele raro, como a... ¿¡Estáis fumados!?
-Joo tío, esta tía es muy inteligente, anda vente con nosotros que tenemos más ''pitis especiales''.
-Eh tío, déjala tranquila que yo la conozco.
-¿¡Samuel!? ¿¡FUMAS PORROS!?
-Tampoco es para tanto, pero tú podrías unirte.
-Sí que es para tanto, tío, esto son drogas, ¿quieres ser un yonki con 17 años?
-Eh, no te comportes como mi madre, ya te he dicho que no es para tanto.
-Está bien, lo que tu digas, es tu vida.- Y me fui de allí, tengo que contárselo a los demás, dudo mucho que lo sepan y si lo saben menudo amigos que tiene.
-Aaron, Jeyden, Miguel, tengo que contaros algo.
-¿Qué pasa?- Preguntó Miguel algo preocupado.
-¿Sabéis que Samuel fuma porros debajo de las gradas con tíos que no parecen ni de este instituto?
-¿¡QUE QUÉ!?
-Espera tía,- Miguel me cogió por los hombros y me obligó a que lo mirara a los ojos- ¿nos estás tomando el pelo, cierto?
-Si no me creéis id al hueco que hay debajo de las gradas antes de que suene la campana y lo comprobaréis vosotros mismos.- Dicho este los tres amigos se encaminaron hacia aquel lugar; cuando llegaron se quedaron atónitos. Allí estaba Samuel, dando una larga calada a una porro y flipando un poco por el efecto de la marihuana.
-Samuel, ¿qué cojones estás haciendo fumando porros?
-Hey, hola tíos, no os esperaba, uniros que es divertido.
-Sí claro, es divertido hasta que eres un yonki y no sabes que mierdas hacer con tu vida.- Le reprochó Aaron muy duramente.
-¿Mi vida? Tío vete a la mierda, déjame en paz, te recuerdo que es MI vida, no la tuya. Y una cosa más- Me miró de arriba a abajo con una media sonrisa muy extraña.- Águeda, creí que eras más enrollada.- Eso me sentó muy mal, no me faltaron ganas de pegarle un puñetazo en la cara, pero intenté controlarme, no quiero enemigos recién llegada a un nuevo instituto. Creo que Aaron me leyó el pensamiento porque se encaminó hecho una furia con los nudillos preparados, dispuesto a lo que fuese, y cuando llegó hasta Samuel le dio un soberano mamporro en el lado derecho de la mandíbula, lo que provocó que el contrario escupiera algo de sangre, puede que a causa de un diente roto.
-Llevo cuidando de ti desde que tenemos 15 malditos años y me niego a que te des a las drogas.
-Aaron, cálmate, por favor...- Dije para que se relajase un poco, pero lo que hice fue empeorarlo, si es que estoy hecha una lumbreras.
-Águeda, esto no te incumbe, ¿vale? Samuel, cuando se te pase el pedo vienes y hablamos, ¿te parece?- Está bastante cabreado creo que lo mejor será que no le hable en todo lo que queda de día.
Después del incidente en el recreo transcurrieron las clases con total normalidad, incluso fueron monótonas y aburridas, todo igual que cada día menos en la clase de tecnología.
-Buenos días alumnos, para este trimestre haréis un trabajo por parejas de las cuales me encargaré yo mismo de hacerla. Tomad nota: consistirá en realizar un puzle de madera de marquetería, yo les daré la plantilla y ustedes buscarán la madera, la imagen que calcaran en ella, las pinturas y la segueta. Por motivos higiénicos el trabajo se realizará fuera del ámbito escolar, es decir, es vuestras casas. Continúo a decir las parejas.- Se llevó como media hora diciendo nombres y nombres, tampoco somos tantos en la clase pero este profesor habla demasiado lento para mi gusto, frenó en seco al llegar a la ''R'' pero consiguió pronunciar aquel apellido.
-Señorita Rodfield, usted formará pareja con la señorita Suárez- Alzo el cuello al oír mi nombre y diviso a la pelirroja que me llamó la atención ayer mirándome, creo que ella es ''la señorita Rodfield''. ¿Cómo se llamaba? ¿Delia, Aelia, Celia...? ¡ELIA!- el trabajo lo recogeré a finales de este mes, tienen 2 semanas para hacerlo, no se agobien, es muy sencillo.- ¿Dos semanas? ¿Estará de cachondeo no? A una persona torpe como yo no se le pueden dar 2 semanas para hacer un puzle de madera. A veces creo que los profesores no piensan mucho.  Terminó la clase y fui a hablar con Elia sobre el trabajo que teníamos que hacer y de paso, presentarme.
-Entonces yo te llamo y quedamos, ¿de acuerdo?
-Sí, yo compro la madera, pues hasta mañana, que tengo irme ya para casa.
-Vale hasta mañana.- Me despedí de ella y me monté en mi moto, escuchaba música mediante el reproductor y pensaba en lo movidito que había sido el día de hoy.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

CAPÍTULO 3

13 de Enero
Ayer fue interesante, ese tal Aaron es bastante simpático, al despedirnos nos dimos los teléfonos y hemos estado hablando por MSM casi toda la noche (menos mal que los mensajes me salen gratis que si no...). Llego al instituto demasiado temprano y me percato de que no estoy sola en el aula, que por el momento parecía vacía; acaba de entrar una chica pelirroja zanahoria, con el pelo hasta la cintura y muy rizado. Es algo bajita, con algunas pecas y tiene los ojos grandes y de un verde muy luminoso (¡es la persona más achuchable del mundo!). Se da cuenta de que la estoy observando y me dedica una tímida sonrisa. Pasan los minutos que se me hacen eternos a causa del aburrimiento, la sala se va llenando de gente, algunos hacen la tarea del día anterior nerviosos, otros hablan y ríen joviales y otros simplemente se dedican a lanzarme miradas furtivas y a hablar por lo bajo. Son ya las 8 en punto y las clases han dado comienzo; me parece raro que todavía no haya venido Aaron, parecía un chico puntual, y sin conversación me aburro mucho en clase de Geografía.
-¡Señorito Benamor! ¿Cree usted que son horas estas de asistir a clase?
-Disculpe el retraso señor Muñoz.
-Tome asiento y procure no interrumpir más la clase.
-¿Disculpe el retraso señor Muñoz?-Dije con sorna.
-Si no les dices eso te obligan a quedarte la tarde entera compiando ''Tengo que ser educado''.
-Que estupidez.
-No me digas.- Contestó con sarcasmo.
Transcurrieron 2 horas de clases donde por poco me muero  de aburrimiento hasta que por fin tocó el timbre que daba inicio al recreo.  Salí hacia el patio y no sabía hacia donde ir, podría irme con Aaron (la única persona que conozco por el momento) y demás chicos, con un grupo de chicas que se parecen bastante a Catalina y sus secuaces o con otro más reducido, este mixto, donde se encuentra la pelirroja de esta mañana.
-¡Hey Águeda ven aquí!- Enarco una ceja de forma chulesca al girarme y descubrir que el poseedor de aquella voz es Aaron. Me dirijo hacia el pequeño grupo que lo forman 4 chicos.
-Tíos, esta es Águeda, la nueva.
-Eh... sé presentarme solita gracias.
-Jajaja... Hola, yo soy Jayden. Este que está haciendo el idiota detrás mía es Samuel  y aquel que mira con cara de cachorro a Elia se llama Miguel.
-¿Elia?
-Aquella pelirroja del pelo rizado.
-Y, bueno Águeda, ¿tocas algún instrumento?- Pregunta Samuel con cara de superioridad.
-Sí, la guitarra y el piano.
-¡Te quiero!- Acto seguido me abraza muy fuertemente levantándome del suelo mientras los demás suspiran como diciendo ''déjalo, es muy infantil''.
-Verás, queremos formar una banda rock y necesitábamos un guitarrista, y el pobre es muy efusivo.
-¿Entonces te unes a la banda?
-Tío, no sé.
-Pues vente esta tarde al ensayo y haber que te parece ¿vale?- Dice Miguel que no ha abierto la boca en toda la conversación.
-Bueno, vale. ¿Dónde y a qué hora?
-En mi casa a las 5, no llegues tarde y, si tienes, llévate guitarra.- Samuel, querido, si me dices la dirección y tal a lo mejor llego y todo ¿sabes?
- Vive cerca de aquí, dos calles más abajo, en el número 8.
-Mira, una persona cuerda que me dice las direcciones, gracias Jeyden.
Terminaron las clases y me fui a mi casa.
-A ver, ¿qué cojones me pongo? Vaqueros, camiseta del concierto de Green Day,  zapas estilo converse y los guantes sin dedos que uso para la guitarra.
-¡Abrirme la puerta de una jodida vez!
-Los siento con la batería no me enteraba.
-Samuel, he llamado como 500 veces.
-Bueno da igual, entra. Todavía no han llegado los demás; y no les hagas caso, son unos tardones de campeonato.
-Y...¿qué podemos hacer de mientras?
-Me alegra que lo preguntes.- Me pasó un brazo por encima de los hombres y entonces me fijo en él, muy alto, pelo rizado y de color chocolate, ojos pequeños y grisáceos, la verdad, es que es muy atractivo.-Vamos a ver que tal se te da la guitarra, ¿será una eléctrica verdad?
-Calla, siéntate y escucha.- Le quito la funda a mi más preciada posesión y entono los primeros acordes formando el principio de la canción ''Basquet Case'' mientras que Samuel alucina. Termino mi demostración y él aplaude feliz.
-Te explico, yo soy batería, Miguel canta, Jeyden nos apoya con el piano el algunas canciones y Aaron toca el bajo. Espera, tengo un mensaje. Águeda puedes irte a casa, estos colgados no van a aparecer, no pueden. Te veo mañana en el instituto.
-Oh, claro, hasta mañana entonces.- Me despido de él en la puerta donde sin previo aviso me da un tímido beso en la mejilla y se sonroja levemente; me quedo un poco descolocada hasta que bajo a la tierra y entonces me dirijo hacia mi moto para ir a casa.
Nota: Nunca vayas en moto con un guitarra a cuestas.

martes, 25 de diciembre de 2012

CAPÍTULO 2

12 de Enero
*RIIIIIIING RIIIIING*
-¡La madre que parió al despertador!- Pobre, ha muerto estampado en la pared.
Antes de ducharme saco mi nuevo uniforme, y ahora que me fijo, la tela pica y la falda es demasiado corta, voy a parecer una golfa, por lo menos incluye unos culottes negros.
-Bien Águeda, nos conocemos desde hace 17 años y todavía seguimos en guerra con tu pelo.- Me digo a mí misma mirándome en el espejo del baño después de la ducha, secador y peine en mano.-Pues... me lo plancho y listo.
-¿¡SE PUEDE SABER POR QUÉ TARDAS TANTO ÁGUEDA!?
-¡YA BAJO PAPÁ, ESPERA UN MOMENTO HOMBRE!
-Que bien te sienta el uniforme.- Dijo mi padre aguantando la risa.
-Menos burla que pica mucho esta tela, ¿con qué lo hacen? ¿Con estropajos usados?
-Deja de quejarte y come, y procura no acabar con sirope de chocolate hasta en la frente como las otras veces. A ver, recuerda que tienes que ser educada y simpática, intenta caerle bien a tus compañeros y sobre todo: paciencia.
-Ale fafá.
-¡No hables con la boca llena!
-Papá, no tengo 5 añitos, sé apañármelas sola, no te preocupes más, ¿¡vale!?
-Bueno vete ya que vas a llegar tarde.
Me monto en la moto con todo el cuidado del mundo para que no se me vea nada pero con esta ridiculez de falda es imposible, bah, llego puesto el culotte así que no pasa nada.
Aparco la moto  y de encamino al despecho de la directora para terminar con el tedioso papeleo.
-¿Se puede?
-Adelante. Oh, es usted señorita Suárez, tome asiento.- La directora es una mujer bastante estirada, pelo ceniza de cigarrillo, falda de tubo negra y blusa blanca con una ridícula pajarita también negra. Y, por supuesto, gafas de secretara con la cadenita de cuentas. -Firme este impreso para completar su inscripción, tome el horario de sus clases y ahora la acompañaré hasta su clase para la presentación ante sus compañeros.- Ahogo una carcajada, parece que me van a presentar al rey o algo, la forma de hablar de esta mujer es demasiado formal, tanto que da la risa.
Recorro los pasillos al lado de la directora hasta que nos paramos delante de una puerta azul oscuro. La tía esta va de estirada y ni siquiera llama a la puerta, entró en el aula como si fuera la reina de todo, da igual que sea la directora pero un poco de educación ¿no?
-Buenos días alumnos, esta es Águeda Suárez y será vuestra compañera a partir de ahora. Trántela bien, que se sienta como en casa. Bien señorita, siéntese al lado del señorito Benamor.
-¿Quién?- No puedes decirme el apellido si no lo conozco, que pocas luces tiene esta mujer.
-Aquel moreno que está sentado al lado de la ventana.
Voy hacia aquel chaval que me mira extrañado de arriba a abajo, examinándome, me limito a hacer lo mismo. Parece alto, pelo negro azabache, ojos verdes y grandes y tiene cara de bueno, miedo me da.
-Hola guapa.- Me dice con una sonrisa chulesca de medio lado.
-Hola, señorito Benamor.- Digo con sorna, recalcando el señorito.
-Es un rollo que tienen aquí, siempre te van a llamar señorito para fastidiarte, y bueno, ¿conoces ya esto?
-Eh...no.
-Si quieres luego me esperas a la salida y te lo enseño.
-Como tu quieras.- Giré la cabeza para intentar prestar algo de atención en clase y noté como él hizo el mismo gesto con una sonrisilla de satisfacción en los labios.
Una vez terminaron las clases me dirigí hasta la puerta y me encontré con ''el señorito Benamor''  esperándome.
-¿Por qué has tardado tanto?
-Pensaba darte esquinazo, coger la moto y salir por patas.
-Ja, ja que graciosa.
-Por cierto, todavía no me has dicho cómo te llamas. ¿o prefieres que llame señorito Benamor toda la vida?
-Me llamo Aaron, venga rubia, no te entretengas que te tengo que enseñar todo el instituto.
-¿Rubia? ¿Y esas confianzas de donde te las has sacado?
-Venga chiquilla.- Me cogió de la mano y me arrastró por todo el maldito instituto, mientras que yo iba quejándome para que me soltara.
-Oye tío, que sé caminar perfectamente.
-Pero me gusta cogerte de la mano, así te avergüenzo un poco.
-Ya, claro.
-Bueno, esto ha sido todo, gracias por vuestra colaboración y vuelvan pronto señores pasajeros.
-Jajajajaja... Buena imitación de azafata, tengo que irme. Nos vemos mañana.
-Sí, mañana.








CAPÍTULO 1

11 de Enero
 Hoy es el esperado día, cumplo 17 años y de momento es un asco. Odio el día de mi cumpleaños, no sé por qué se empeñan en celebrarlo cuando ni siquiera a mí me gusta. El único regalo decente por el momento es un disco de mi grupo favorito, por lo demás se podrían haber ahorrado el dinero.
 -Águeda, disfruta de la fiesta querida,ya sabes que mañana empiezas tu nueva escuela y no queremos tener de recuerdo a una chica triste y solitaria, como sueles ser normalmente.- Y ahí está mi queridísima (nótese el sarcasmo) amiga Catalina, amante de la música que viola los oídos, de los chicos sin cerebro y músculos y de las fiestas locas donde no hay alcohol. Nunca me llevé bien con ella, es una falsa de marca mayor y tiene complejo de superioridad.
 -Sí, solitaria, ¿no te jode? Tú solo tienes estúpido perritos falderos y chicas lameculos que solo quieren de tú tu insulsa popularidad entre 200 personas sin capacidad de pensamiento libre. Me alegro de irme a esa nueva escuela, así no podré verte en una temporadita, que ya te gustaría a tí entrar en el Darwin's High School.- No os podéis hacer una idea lo a gusto que me he quedado diciéndole todas esas cosas.
 -¡Eres una zorra!
-Vale, Eva, aguántame la chupa..- Le paso la chaqueta a Eva, la única persona aceptable de la sala.
-¿Qué vas a hacer? ¿Crees que puedes pegarme tú a mí?- Dicho esto me abalancé sobre ella propinándole un puñetazo en la mejilla, a cuál se tocó dolorida.
-Debería de haber hecho esto hace mucho tiempo, bueno, así tendrás un recuerdo digno de mí. Y, por cierto, quítate todo ese maquillaje de la cara, mira como me has dejado de manchado los nudillos.- Salgo de aquella sala con aire triunfante mientras los demás mi miran salir sin articular ninguna palabra. Me dirijo hacia mi moto y coloco mis auriculares con la música a todo volumen, mientras voy hacia mi casa, donde me espera una larga conversación con mi padre (solo vivo con él, no conocí a mi madre ni quiero hacerlo) sobre lo ocurrido en mi ''fiesta''.

INTRODUCCIÓN

<<Águeda>> Ese fue el nombre más pronunciando durante todo este movidito mes. Os cuento, yo soy Águeda Suárez, una chica de 17 años como cualquier otra. Alta, delgada, tengo el pelo largo (hasta casi a cintura) y rubio dorado; pero no me gusta porque siempre anda alborotado debido a su textura ondulada. Mis ojos son raros de describir, tienen un color entre violeta y  azul grisáceo. Esta soy yo. Una chica normalita y corrientita de 17 años, con sus aficiones, sus amigos... Todo normal hasta el 11 de Enero, mi cumpleaños.