sábado, 19 de enero de 2013

CAPÍTULO 8

Antes de todo, siento mucho el retraso. Pero en fin, ya lo tienen aquí. Que lo disfruten.

18 de Enero
Hoy ya estábamos a lunes y temía enfrentarme a Samuel en el instituto después de la bronca del sábado. Desayuné muy deprisa y me fui en la moto a toda velocidad, saltándome a la torera el límite. Una vez llegué, aparqué y fui  directamente al aula; y allí estaba, tirado en su pupitre, de brazos cruzados y la cabeza apoyada en sus manos. Me quedé mirándole como una tonta hasta que se percató y lo único que hizo fue dedicarme una mirada llena de arrepentimiento; pero ya era demasiado tarde. Pasé a su lado con aire indiferente, pero cuando me iba alejando se levantó repentinamente, me agarró del brazo y, con ojos suplicantes, me pidió perdón.
-Águeda, tía, lo siento mucho. Te prometo que lo he dejado.
-Ya claro, ¿sabes? Estoy harte de oír tontas disculpas falsas, no sé si lo has dejado o no, pero ya me da igual lo que hagas. Y si te hemos echado de la banda ha sido con motivos; además, como tú mismo dijiste: No te metas en vida.- Me giré y fui hacia el fondo del aula a ocupar mi sitio, por suerte o desgracia, no había nadie más a parte de nosotros dos en aquel momento. Comenzaron a entrar los demás alumnos, algunos con mucha prisa por terminar la tarea del fin de semana y otros más relajados, simplemente charlando amigablemente con los demás; tenía el presentimiento de que se me estaba olvidando algo...
-¡MIERDA! ¡Los verbos en alemán!- Se me había olvidado por completo estudiármelos; noté como las 10 personas que había en el aula giraron la cabeza ligeramente hacia mí, entonces me di cuenta que lo había gritado a pleno pulmón.
-Tranquila rubia, que los verbos son para mañana.- Intentó decirme un chaval muriéndose de la risa.- Y por cierto, que tampoco es para tanto.- Tierra trágame...
Después del pequeño percance con mis griteríos terminaron de llevar los alumnos restantes y con ellos mi compañero de pupitre: Aaron. ¿Por qué le doy tanta importancia? Solo es amigo mío, ¿no? ¡Ay, no lo śe! Estoy confusa y para colmo a primera hora tenemos Lengua española y literatura, así me voy a quedar dormida en cuanto la profesora entre por la puerta; y así fue, comenzó a explicar algo que creo que eran las  palabras homófonas, sinónimas, antónimas y demás cosas de las cuales no me acuerdo; ventaja de estar sentada en última fila: puedes dormir y nadie se entera. Transcurrieron las 5 horas restantes que quedaban de instituto y la salida fue como una liberación para todos los alumnos; me encaminé hacia la puerta, en la cual divisé a un grupo de chicos esperando a alguien, eran muy evidentes: Aaron, con su particular pelo negro azabache, Jeyden, rubio con flequillo surfero y muy alto y Miguel, con el pelo muy corto y también rubio.
-¡Ya era hora Águeda! ¿Te parece bonito hacernos esperar de esta manera?- Preguntó Aaron con tono sarcástico.
-Sí, sobre todo a ti. Bueno, ¿esta tarde hay ensayo para la actuación?
-¡Claro! En casa del tonto este- Dijo subiéndose en la espalda de Aaron, el cual se quejó- a las 6, sé puntual.
-Vale, hasta luego entonces.- Nos despedimos y cada uno se fue a su casa ilusionado por nuestra primera actuación en público. Llegué a casa algo tarde y tuve que aguantar la reprimenda de mi padre a causa del retraso, subí a mi habitación y empecé a tocar la guitarra; me sentía inspirada y los acordes salían solos, la letra de aquella sencilla canción, el ritmo, todo. Fui apuntándolo y en menos de una hora estuvo terminada, no era una obra maestra pero era la primera composición decente que había hecho en mucho tiempo; de repente, recibí un mensaje de Elia:
''Tenemos que quedar para hacer el puzle, aunque tengamos algo avanzado por las clases hay que terminarlo.''
Le envió otro:
''Estoy algo ocupada, pero si te vienes ahora a mi casa adelantaremos algo, ponte ropa rockera, luego te lo explico.''
A la media hora tocaron al timbre y allí estaba Elia, con su pelo pelirrojo y rizado suelto, solo llevaba un pequeño pasador con forma de lacito negro, una camiseta negra con las palabras: ''Little punk girl'' y unos vaqueros ajustados oscuros.
-Estás estupenda.
-Gracias, ¿por qué he tenido que vestirme así?
-Te vienes a un concierto conmigo.
-¿¡Qué!? Pero no puedes decirme eso, primero tengo que pedir permiso, venir preparada para un concierto, tener un sitio donde quedarme a dormir: estos eventos acaban tardísimo y...
-¡PARA! A ver, el concierto acaba a las 11 de la noche, la banda que toca somos nosotros y lo haremos en un bar no muy lejos de aquí. ¿Más tranquila?
-¿Qué tocáis vosotros? Cierto, Miguel, tú y algunos más tenéis una banda.
-¿Solo recuerdas que uno de los integrantes es Miguel?- Dije con sorna.
-¡Eres imbécil! ¡Te odio!- Dijo nerviosa y notablemente sonrojada.
-Anda que era broma mujer, bueno, vamos a empezar con el puzle.
Tras una hora en la que me corté, Elia se pintó un mechón de su pelirrojo pelo de azul (todavía no sabemos cómo) y se rompió el marco de una foto del salón, lanzando un trozo de madera por los aires nos preparamos para el concierto.
-Toma champú y lávate la mecha azul. Yo voy a por la escoba para recoger el estropicio del marco.
-Gracias, te espero en tu habitación.- Después de limpiar fui hacia el estudio de mi padre a coger la guitarra, la púa y demás cosas que me hacían falta; luego subí a mi habitación y Elia y yo nos fuimos a casa de Aaron para el ensayo. Llegamos algo más tarde de lo previsto ya que Elia ponía mil excusas para no asistir; se le notaba que estaba enamorada de Miguel, pero era demasiado tímida para admitirlo. Piqué a la puerta y me abrió Ainhoa, con su característica gran sonrisa y nos invitó a pasar.
-Todavía no han llegado ninguno, son unos tardones. Uy, a ti no te conocía; hola, me llamo Ainhoa.- Dijo percatándose de la presencia de Elia. Oí unos pasos energéticos provenientes de las escaleras y a los pocos segundos entró Aaron en la cocina (donde nos econtrábamos nosotras) sin camiseta, y, he de añadir que casi me da un infarto, abrió la nevera, cogió un refresco y se fue por donde vino.
-¡Primo! Saluda que ya han llegado Águeda y Elia.
-¿Qué? Ah, ho-hola chicas.- Dijo un poco nervioso al darse cuanta de la pinta que llevaba, de repente, puso un pose chulesca y me dijo:
-¿Qué? ¿Tan bueno estoy?- Vaya, me había quedado mirándole como una auténtica idiota.
-Jajaja... los he visto mucho mejores, no te creas tan importante.- A pesar de mis palabras estaba muy nerviosa y algo sonrojada.
-Sí, claro, cuando lleguen los tíos ensayamos, ¿te parece?
-Estupendo.
Tras un largo rato al fin llegaron y cierto rubio se puso muy acalorado al ver a cierta pelirroja; estuvimos ensayando durante casi dos horas recogimos todo y nos dirigimos hacia el bar a paso ligero para intentar relajarnos un poco. El tío de Aaron nos dio la bienvenida y nos dijo que actuaríamos directamente, que él nos presentaba.
-Bueno, señoras y señores, ahora habrá un espacio de música en directo por un grupo amateur. Un fuerte aplauso para The Maja.
-¿Maja? ¿Tío, y ese nombre?
-Vuestras iniciales, ¡venga! Tocad que la gente se aburre.
Subimos al escenario para comenzar el concierto mientras que las chicas aplaudían eufóricas y la gente atendía con espectación. Nos miramos unos a otros para saber qué canción tocábamos primero, tendríamos que haberlo decidido antes cuando recordé que se nos daba muy bien American idiot, agarré el micrófono que tenía para los coros y dije:
-Empezaremos con una canción de Green Day: American Idiot.- Todos asintieron y comencé los primeros acordes, entró la batería, el bajo y por último la voz; estaba sonando de miedo y parecía que a la gente le estaba gustando mucho, terminó y esta vez fue una de Avril Lavigne, seguida de otra de AC/DC donde por poco meto la pata en el solo y así sucesivamente hasta que tocaba la última: La balada.
-Bajen las luces, busquen a esa persona especial entre el público, esta es balada.- Vaya, que romántico se puso Miguel, miraba descaradamente a Elia la cual le sonreía; entre mirada y mirada comenzó la canción y vi cómo Jeyden le sonreía furtivamente a Ainhoa la cual solo se dejaba llevar. Una vez terminamos nos bajamos del escenario entre acalorados aplausos y vítores, y en los siguientes 10 minutos todo el bar vino a felicitarnos. Elia y Ainhoa se acercó a nostros una vez disipados todo el personal y nos felicitó también, entonces James tuvo la idea de invitarnos a todos a tomar algo, que por petición popular fue una cerveza. El problema vino cuando Miguel quiso otra. No sé por qué, era una simple cerveza, pero le afectó bastante; se puso en pié y, entre risas, se dirigió a Elia y la cogió de la cintura, hecho que hizo que ella se sonrojase y lo mirase con los ojos como platos. Aaron, Jeyden, Ainhoa, James y yo nos mirábamos  unos a otros entre divertidos y sorprendidos mientras que Elia y Miguel solo tenían ojos el uno para el otro. Salimos a la calle y nos dirigimos a casa de Jeyden, la que estaba más cerca, para acompañarlo. De pronto, noté que éramos pocos y me di la vuelta. Elia y Miguel, cogidos de la cintura, se habían detenido en la puerta del bar; observé cómo Miguel decía unas palabras al oído de Elia que no llegué a oír, pero lo que pasó después me dejó sin habla. Miguel tiró de Elia, acercando su cuerpo hacia él... y la besó. Toqué el hombro de Aaron y, sin palabras, le señalé la escena que ambos protagonizaban. Se quedó tan descolocado como yo, tampoco pudo decir nada.
-¡WOW! ¡Ya era hora!- Gritó Jeyden aplaudiendo mientras que los dos tortolitos se separaban, algo avergonzada Elia, pero Miguel feliz cual perro por la pradera.
-Águeda, ¿me das un beso a mí? Por favor, que siento solo.- Me pidió riéndose Aaron.
-Sí claro.- Me encaminé hacia él con picardía y le planté un beso en los morros, el pobrecito se quedó con una cara de estupefacción tremenda y los demás aplaudían.
-Anda, no te hagas ilusiones que esto ha sido de broma. Mañana os veo, me voy a casa.- Y me fui tan campante, cuando llegué a mi casa me encerré en mi habitación y me tiré en la cama mordiéndome el labio inferior recordando aquel beso que, supuestamente, le di a Aaron de ''broma''.

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