El día de ayer fue entretenido, la sesión fotográfica no estuvo nada mal. Dudaba mucho de que alguien nos dijera: ''Hey, he escuchado vuestra maqueta y me encantó, ¡vais a ser famosos, grabar discos, das giras mundiales...'' Solo son sueños de cualquier banda adolescente, dudo que algún día pase eso. Me desperté casi una hora antes de que el despertador sonara, hoy le he ganado; me froté los ojos perezosa y me fui directamente a la ducha. Sentía el agua caer e irse por el desagüe al igual que mis pensamientos y temores, todo lo que me rondaba por la cabeza pareció desvanecerse por unos minutos, después aterricé a la tierra; el aburrido y cruel mundo real. Me sequé el pelo (se quedó ondulado y revuelto, no tiene remedio), me vestí y bajé a desayunar:
-¿Papá? ¿Estás?- No me contestó nadie ni tampoco vi a mi padre por ningún sitio, descubrí una nota en la nevera:
<<Águeda, hoy tenía que trabajar más temprano; te dejo pan, solo tienes que tostarlo.>> No, voy a meter el pan en la cama para que esté calentito, de verdad, este hombre se cree que soy tonta. Siguiendo el útil consejo de mi padre, tosté el pan y desayuné; luego me dirigí a casa de Elia a recoger a mi pequeño amigo de ayer.
-¡¡ELIA ABRE LA PUERTA!!
-Águeda, todavía no me había levantado, son las seis y media, ¿a qué hora has puesto el despertador?- Una muy cansada Elia me abrió la puerta, en pijama de Mafalda.
-Vaya, el reloj está atrasado, por cierto, muy bonito tu pijama.
-Ja, ja, ja... Supongo que vienes a recoger a tu gato ¿cierto?
-Sí, ¿le has dado de comer? Miera que aún es muy pequeño...
-Que sí pesada, toma.- Lo cogí con cariño y este ronroneó, haciendo que yo emitiera un sonido similar a ''Oooooooooh...''- ¿Ya has pensado un nombre?
-Como es macho había pensado en Mr. Berry.
-¿Mr. Berry?
-Sí, me parece adorable. Una pregunta: ya que vives cerca del colegio y no tengo ganas de irme para mi casa, ¿me puedo quedar aquí hasta que sea hora de irse?
-Eres una gorrona, sí puedes quedarte.- Dicho esto me abalancé sobre ella cual oso hambriento y le di un abrazo que casi la ahogo.
-Sí, yo también te quiero, pero me gusta vivir y esas cosas, ¿sabes?
-Sí, ya te suelto.
Elia fue ha su habitación a vestirse y yo me quedé en el salón jugando con Mr. Berry, al rato bajó y desayunamos las dos (aunque ya había desayunado aún tenía hambre).
-¿Lista?
-Sí, lista para ir a la sala de torturas chinas, la cárcel... como prefieras llamarla. Por cierto, ¿lo arreglaste con Miguel?
-No, todavía no nos hablamos.
-Pero Elia, él no sabe, mejor dicho no se acuerda, del por qué estás enfadada, deberías de hablar con él.
-Supongo que tienes razón, pero, es difícil.
-No, está tirado; vas, se lo cuentas, él te comprende y todo solucionado.
-Ya claro...
-Pues si no vas tú iré yo.
-Ni se te ocurra.- Tarde, ya estábamos entrando por la puerta del instituto y tenía a Miguel justo en frente.
-¡¡¡MIGUEL!!! ¡VEN, QUE ELIA QUIERE HABLAR CONTIGO!
-¡Calla insensata!- Miguel se nos acercaba confuso pero decidido.
-A ver, estoy harta de que seáis tan tímidos; solucionad lo del lunes y si no os acordáis os hago un resumen: Concierto, Miguel borracho, beso, enfado. ¿Os vale?
-¿¡QUÉ!? ¿Eso era lo que te pasaba?
-¡Pues sí! Y aunque estuvieras un poco perjudicado no me explico por qué lo hiciste.- Lo único que me faltan son las palomitas, esto es mejor que el cine.
-Pues...
-Estoy harta de que no seas claro conmigo, a ver si te enteras: ¡TE QUIERO IMBÉCIL!- A al pobre le llegaba la boca al suelo, tenía los ojos abiertos como platos ante aquella declaración, de repente, adoptó otra mueca distinta, ucho más tierna y se aventuró a decir:
-Elia, hace mucho tiempo que te conozco, y yo también estoy harto del coqueteo tan raro que tenemos.- Se le acercó peligrosamente hasta susurrarle al oído, lo que creo que fue un ''Te quiero''. Tras esto se fundieron en un beso, esta vez sincero, y estando sobrios.
-¡POR DIOS QUÉ BONITO, OS JURO QUE HA SIDO LA MEJOR ESCENA DE MI VIDA!- y puse a aplaudir como una loca toda emocionada.- Os dejo que va a sonar la campana. Entramos en clase y le dijo a Aaron todo lo que había pasado en la entrada, él se reía y de vez en cuando soltaba un ''Qué cursilada''. Dieron comienzo las clases y pasaron las seis peores horas del día, por suerte últimamente no nos mandaban tareas para casa, lo que era un alivio; salimos de allí y al cruzar la puerta me sonó el móvil:
-¡ÁGUEDA! ME HAN LLAMADA DE LA REVISTA! ¡QUIEREN QUE VAYAMOS DE INMEDIATO!
-¿¡QUÉ!? ¡ESPERA VOY A AVISAR A LOS DEMÁS! ¡AY MADRE, NO ME LO CREO!
-¡ADIÓS!
-¡ADIÓS!- Colgué el teléfono y corrí a reunir a todo el grupo, los cuales se pusieron frenéticos, Jeyden avisó a James y en tan solo diez minutos estábamos todos en en casa de Ainhoa, aún con los uniformes puestos, pero nos daba igual.
-A ver, hay que estar tranquilos, no sé qué quieren de nosotros pero nos han dicho que vayamos,¡ así que todos al coche!- Nos plantamos en la dirección de la revista como un rayo y subimos hasta los últimos pisos; donde nos esperaba impaciente Diana... hoy con el pelo teñido enteramente de rosa.
-Vamos, a un director de una discográfica le ha gustado la maqueta y quiere que lo acompañéis. Es un hombre más bien joven (de unos cuarenta y pocos) con el pelo algo canoso y lleva un traje de chaqueta azul marino. Tenéis que entrar vosotros solos.- Entramos en aquella enorme sala, en la que había una gigantesca mesa ovalada y muchos señores con pinta de importante sentados alrededor de ella.
-Supongo que vosotros sois ''RYOD''
-Esto... sí, somos nosotros, ¿puedo saber por qué nos ha llamado?- me apresuré en decir.
-Sí- Se levantó un hombre que coincidía con la descripción de Diana- he escuchado vuestra maqueta y he de decir que me ha encantado, tenéis un estilo fresco y natural, a la vez duro y salvaje. También se noto que tenéis influencias Hard Rock de la vieja escuela, eso me gusta. ¿Os gustaría veniros conmigo a la discográfica?
-¿Para qué?
-James más respeto.
-Déjame Jeyden.
-¡Callaros ya!
-Como decía, para grabar algunas canciones, las que hay en la maqueta.- No daba crédito a lo que oía, ni los demás tampoco. Era como un sueño hecho realidad.
-¡PUES CLARO QUE VAMOS!- Salimos de aquellos edificios y abajo nos espera Diana con un mini-autobús, debido al número de personas que éramos.
-Diana, ¿sabes que te siente fenomenal el color rosa en el pelo?
-Jajajaja... Buen intento James, pero gracias.- Era la primera vez que veía sonreír a Diana, parece que le había gustado el alago de James. Nos montamos todos en el autobús y fuimos hacia la discográfica, al entrar recorrimos varios pasillos hasta llegar a un sitio donde había una cabina insonorizada, un micrófono y varios instrumento; fuera, una gran mesa de mezclas.
-Todos dentro, id calentando y cuando estéis listos empezamos a grabar.
-Tíos, ¿No os parece demasiado? Yo ni siquiera puedo poner los acordes en el bajo.
-Todos estamos nerviosos, mira como toco el piano, lo estoy haciendo fatal.
-A ver chicos, relajaos, imaginad que estamos en casa de Aaron ensayando, como siempre. Venga empecemos, Miguel calienta voces, los demás los dedos y las muñecas.- Tranquilicé al grupo y empezamos a sonar de miedo, mucho mejor que de costumbre; llegó aquel señor y comenzamos a grabar, mientras tocaba se me fue ocurriendo una canción, era algo extraño y atípico pero cuando terminamos la apunté entera y la verdad, era estupenda.
-De acuerdo chicos, sois muy buenos pero tenéis que mejorar si queréis alcanzar la fama y no ser flor de un día. Pero acedme caso, tenéis talento y formáis muy buen grupo. Podéis iros, ya os llamaremos.- Nos fuimos todos a casa todavía asimilando todo lo que acababa de pasar, puede que algún día llegáramos a ser una banda conocida, con buenas canciones, discos, conciertos... Ese era nuestro sueño y nadie nos lo podía quitar.
*Narra Diana*
Una vez se fueron todos a sus casa me quedé en el estudio recogiendo el maquillaje de la última sesión fotográfica; limpiaba brochas cuando alguien abrió la puerta silenciosamente y se me acercó por detrás.-¿Señor Williams? Sé que es usted.
-¿Y ahora me llamas señor? Después de todo lo que hemos pasado puedes tutearme.- Me rodeó la cintura con sus brazos y besó mi cuello, me quedé quieta con una mueca de asco y repulsión.
-Mira tío, yo ya no tengo nada que ver contigo, es más, me das asco.
-Pues no lo parecía hace una semana.
-¡Que te quites de encima! Yo para ti fui una diversión, me utilizas cuando tienes ganas y luego si te he visto no me acuerdo.
-¡Se acabó! ¡A mí nadie me habla así!- Me agarró del brazo y me inmovilizó contra la pared.
-¡Suelta, me haces daño!
-Más daño te voy a hacer.- Intentó forzar un beso y luego me vi sin la camisa, intentaba liberarme de él pero cuando me revolvía me pegaba, lo veía todo perdido cuando la puerta volvió a abrirse y vi entrar a James.
-¿¡PERO QUÉ COJONES!? ¡TÍO SUÉLTALA!- Vino corriendo y le dio un puñetazo a mi acosador, que cayó el suelo dolorido, empezó a pegarle hasta dejarlo K.O. mientras yo me abrazaba en un roncón, a punto de llorar. Una vez su rival estuvo inconsciente vino hacia a mi y me puso su camiseta.
-¿Estás bien? ¿Te ha hecho algo ese cerdo?
-No, estoy bien, gracias por venir James.- Le di las gracias casi llorando, me levanté, recogí mi blusa y le devolví su camisa a James.
-¿Seguro que estás bien?
-Que sí. ¿Por qué has vuelto?
-Me dejé mi mechero de la suerte y volví a buscarlo. Te acompaño a casa.
-De acuerdo, pero no te pegues mucho a mí, si digo que no te pegues mucho a mí no significa que me abraces tonto.- cuando terminó su largo abrazo me acompañó a casa y lo único que hice fue meterme en la bañera y llorar como una niñata adolescente cuando la deja su novio, me sentía sucia, fea, llena de rabia e ira y no lograba saber por qué cuando ese cerdo estuvo a punto de violarme solo pensaba en que viniese James, solo él.
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