6 de Febrero
*Narra Diana*
La luz de la mañana se filtraba por las rendijas de la persiana entreabierta, obligándome a despertar.
-Mmm... Buenos días Ja...- Me interrumpí al ver que no había nadie a mi lado. Me incorporé y miré al suelo, vi su ropa toda tirada y suspiré tranquila.- ¿¡JAMES!?
-¿QUÉ QUIERES?
-¿DÓNDE SE SUPONE QUE ESTÁS?
-¡¡¡DUCHÁNDOME!!!
-¡ESO! ¡TÚ GÁSTAME AGUA SIN PERMISO!- Salí de la cama, me puse ropa interior y su camisa, para darle una sorpresita. Me dirigí hacia el cuarto de baño y me dispuse a peinarme pero entonces James salió de la ducha con la toalla enrollada a su cintura. Se quedó mirándome a través del espejo con cara de estupefacción y yo sonreí inevitablemente.
-Eso, tú no llames ni nada al entrar.
-Perdona, pero es mi casa y mi baño.
-¿Y si salgo de la ducha sin toalla?
-Eso era lo que esperaba.
-Voy a ignorar eso, ¿puedo ponerme mi camisa?
-Estás mejor sin ella, pero si insistes...- Comencé a desabrochar los botones mientras él se ponía colorado hasta las cejas. Le tendí la camisa inocentemente, quedando en lencería.
-Gracias. Ahora, ¿me dejas vestirme?
-Te recuerdo que tu ropa sigue en el dormitorio. ¿Te dejo unas bragas mías?- Dije partiéndome de la risa.
-No creo que me valgan.- Contestó torciendo una sonrisa.
Tras ese extraño incidente, cada cual se puso su ropa y por primera vez en mucho tiempo desayuné acompañada, hice café (en este momento sí me creo que él quiera café) y tostadas. Se sentó en frente de mí y le dio un largo sorbo a su ansiado café, me miró a mis ambarinos ojos y sonrió levemente.
-Diana.
-Dime.- Contesté con estúpida mueca.
-Yo, no quería que esto fuera un rollo de una noche.
-No estoy acostumbrada a oír eso, ¿sabes?
-Te mereces mucho más de lo que has tenido a lo largo de tu vida.- Abrí los ojos de par en par, ¿amor? ¿Eso se come?
-Perdona, ¿estás hablando de amor?- Dije ahogando una risa.
-Quién sabe, pueden pasar muchas cosas en muy poco tiempo.- Nuestra conversación finalizó a la vez que nuestros desayunos y me dispuse a darle la despedida a James como hacia cada vez que me iba de rollo pero sus labios se atrevieron a articular unas palabras que me dejaron muda.
-Diana, pasa el día conmigo. No te quedes sola, no quiero que pienses que esto ha sido pasajero y que me voy a olvidar. Creo que tú necesitas estabilidad.
-¿Estabilidad? Tss... Creo que yo misma sé lo que necesito.- Sonrió y me abrazó, susurrándome lo siguiente al oído.
-Dudo mucho que lo sepas. Intenta escucharte a ti misma- Hizo un amago de apartarse pero yo lo apreté fuertemente contra mí, no puedo dejar que se vaya.
Decidido, me adecenté un poco, cogí tres cosas de nada y pasé con James el resto del día, creo que tiene razón. Toda mi vida los problemas me han perseguido y he ido lo más rápido que he podido, es hora de pisar el freno y ser feliz conmigo misma. Diana, lo siento mucho por esto últimos años, voy a cambiar.
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