sábado, 8 de junio de 2013

CAPÍTULO 17

27 de Enero
*Narra Samuel*
Miércoles, dos días para ir a Londres y todavía no he conseguido el billete de avión. Apenas tenía opciones para conseguirlo a tiempo, pero me niego en rotundo dejarlos ir solos: primero porque yo formaba parte de esa banda y segundo porque no voy a dejar a Águeda sola en Londres con Aaron.  Después del odioso instituto (donde me fumé uno o dos porros, no me acuerdo) llegué a casa y comí un resto que me quedaba en la nevera; cogí el teléfono y llamé a Jeyden:
-¿Hola?- Su voz profunda descoló el teléfono algo despistada.
-¿Jeyden? Supongo que me reconoces por la voz, pero no me cuelgues.
-¿Qué demonios quieres?
-Te propongo un trato, pero por teléfono no, ven al parque que hay cerca del bar ''September''.
-No me fío.
-Anda hombre, no te mentiría, aún así creo que esto te interesa.
-Está bien, ¿cuándo?
-A las seis.
-Allí te veo, y nada de trucos.
-Tranquilo.- Respondí en una risa.
Solo podía pensar en Inglaterra, iban a pasar tantas cosas... Pero lo que temo es cuando llegue al aeropuerto y me vea cierto moreno de ojos verdes, si no me mata allí mismo, lo hace al llegar a la isla. Bah, me da exactamente igual, solo me importa el cuerpazo de la rubia. A ver, seamos sinceros, a mí Águeda me cae regular, solo me gusta su cuerpo y la cara de viciosa que tiene.
Comprobé el reloj y tenía tiempo de sobra para practicar con la batería pero no tengo ganas, sin la banda no es lo mismo; últimamente no hacía más que ruido y se me llenaban los ojos de lágrimas hasta que me hartaba y arrojaba las baquetas al suelo. Pasé las horas restante muy solitariamente delante del pequeño televisor del salón, alcé la vista somnolencia y eran casi las seis; salí corriendo cogiendo poco más que las llaves y me dirigí al parque.
Allí lo encontré, con cara de desconfiado mirando al suelo esperándome, me miró y cambió su rostro por uno de enfado y confusión y se acercó casi corriendo a hacia a mí:
-Dime, ¿para qué querías hablar conmigo?
-Pues mira, espera, vamos a un sitio más tranquilo, debajo de aquella rampa del Skate Park.- No mostró mucha confianza pero accedió.
-¿Te vale ahora el lugar?
-Sí, lo que quería decirte es que me consiguieras un billete para ir a Inglaterra.
-¿¡SE PUEDE SABER QUÉ NARICES TE PASA!?
-Tranquilo, deja que te explique.- Me fui acercando a él hasta que un rápido movimiento le coloqué una pequeña navaja en el cuello. Jeyden, asustado, levantó el cuello y abrió los ojos como platos.- Y ahora, deja de hacer preguntas, sé bueno y consígueme el billete. Porque si no...
-Está bien, te lo conseguiré, pero por favor, baja la navaja.
-Así me gusta, y otra cosa más, mantén a Aaron tranquilo durante el viaje.
-Cobarde...
-Jajaja... Eres muy gracioso. Por supuesto de esto nada a nadie.
-No sabes cuanto te odio cobarde.- Se fue hacia a mí con el puño levantado con la firme intención de pegarme, saqué la navaja y en un sucio movimiento le hice un corte en el brazo, nada demasiado grava, apenas sangraba. Se apretó el brazo dolorido mirándome asustado y a la vez decepcionado conmigo; me di media vuelta y fui de nuevo a casa. Todo solucionado, me voy a Inglaterra y espero por el bien de Jeyden, que no abra la boca, porque sino se quedará con una bonita cicatriz en la cara y con un dedo menos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario