martes, 25 de diciembre de 2012

CAPÍTULO 2

12 de Enero
*RIIIIIIING RIIIIING*
-¡La madre que parió al despertador!- Pobre, ha muerto estampado en la pared.
Antes de ducharme saco mi nuevo uniforme, y ahora que me fijo, la tela pica y la falda es demasiado corta, voy a parecer una golfa, por lo menos incluye unos culottes negros.
-Bien Águeda, nos conocemos desde hace 17 años y todavía seguimos en guerra con tu pelo.- Me digo a mí misma mirándome en el espejo del baño después de la ducha, secador y peine en mano.-Pues... me lo plancho y listo.
-¿¡SE PUEDE SABER POR QUÉ TARDAS TANTO ÁGUEDA!?
-¡YA BAJO PAPÁ, ESPERA UN MOMENTO HOMBRE!
-Que bien te sienta el uniforme.- Dijo mi padre aguantando la risa.
-Menos burla que pica mucho esta tela, ¿con qué lo hacen? ¿Con estropajos usados?
-Deja de quejarte y come, y procura no acabar con sirope de chocolate hasta en la frente como las otras veces. A ver, recuerda que tienes que ser educada y simpática, intenta caerle bien a tus compañeros y sobre todo: paciencia.
-Ale fafá.
-¡No hables con la boca llena!
-Papá, no tengo 5 añitos, sé apañármelas sola, no te preocupes más, ¿¡vale!?
-Bueno vete ya que vas a llegar tarde.
Me monto en la moto con todo el cuidado del mundo para que no se me vea nada pero con esta ridiculez de falda es imposible, bah, llego puesto el culotte así que no pasa nada.
Aparco la moto  y de encamino al despecho de la directora para terminar con el tedioso papeleo.
-¿Se puede?
-Adelante. Oh, es usted señorita Suárez, tome asiento.- La directora es una mujer bastante estirada, pelo ceniza de cigarrillo, falda de tubo negra y blusa blanca con una ridícula pajarita también negra. Y, por supuesto, gafas de secretara con la cadenita de cuentas. -Firme este impreso para completar su inscripción, tome el horario de sus clases y ahora la acompañaré hasta su clase para la presentación ante sus compañeros.- Ahogo una carcajada, parece que me van a presentar al rey o algo, la forma de hablar de esta mujer es demasiado formal, tanto que da la risa.
Recorro los pasillos al lado de la directora hasta que nos paramos delante de una puerta azul oscuro. La tía esta va de estirada y ni siquiera llama a la puerta, entró en el aula como si fuera la reina de todo, da igual que sea la directora pero un poco de educación ¿no?
-Buenos días alumnos, esta es Águeda Suárez y será vuestra compañera a partir de ahora. Trántela bien, que se sienta como en casa. Bien señorita, siéntese al lado del señorito Benamor.
-¿Quién?- No puedes decirme el apellido si no lo conozco, que pocas luces tiene esta mujer.
-Aquel moreno que está sentado al lado de la ventana.
Voy hacia aquel chaval que me mira extrañado de arriba a abajo, examinándome, me limito a hacer lo mismo. Parece alto, pelo negro azabache, ojos verdes y grandes y tiene cara de bueno, miedo me da.
-Hola guapa.- Me dice con una sonrisa chulesca de medio lado.
-Hola, señorito Benamor.- Digo con sorna, recalcando el señorito.
-Es un rollo que tienen aquí, siempre te van a llamar señorito para fastidiarte, y bueno, ¿conoces ya esto?
-Eh...no.
-Si quieres luego me esperas a la salida y te lo enseño.
-Como tu quieras.- Giré la cabeza para intentar prestar algo de atención en clase y noté como él hizo el mismo gesto con una sonrisilla de satisfacción en los labios.
Una vez terminaron las clases me dirigí hasta la puerta y me encontré con ''el señorito Benamor''  esperándome.
-¿Por qué has tardado tanto?
-Pensaba darte esquinazo, coger la moto y salir por patas.
-Ja, ja que graciosa.
-Por cierto, todavía no me has dicho cómo te llamas. ¿o prefieres que llame señorito Benamor toda la vida?
-Me llamo Aaron, venga rubia, no te entretengas que te tengo que enseñar todo el instituto.
-¿Rubia? ¿Y esas confianzas de donde te las has sacado?
-Venga chiquilla.- Me cogió de la mano y me arrastró por todo el maldito instituto, mientras que yo iba quejándome para que me soltara.
-Oye tío, que sé caminar perfectamente.
-Pero me gusta cogerte de la mano, así te avergüenzo un poco.
-Ya, claro.
-Bueno, esto ha sido todo, gracias por vuestra colaboración y vuelvan pronto señores pasajeros.
-Jajajajaja... Buena imitación de azafata, tengo que irme. Nos vemos mañana.
-Sí, mañana.








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